Brotherhood

Así utilizo la camisa de tartán que no puede faltar en el armario de ningún hombre.

 

You have a more interesting life if you wear impressive clothes.

-Vivienne Westwood

No soy amante, para nada, del tartán (plaid). Pienso que hay una línea demasiado fina entre el que me parece bonito y el que te hace lucir como un mantel. Luego, cuando recuerdo que es un tejido con tanta historia y ha significado tantas cosas a lo largo de los años y yo simplemente me quedo con la más degradante de sus impresiones, me retracto e intento dejar los prejuicios. Empiezo por interesarme por todas sus formas y colores. No obstante, sigo sin ser fan.
Al contrario de lo que se ha creído en la opinión popular, este textil no nace en Escocia. Su uso va mucho más allá de esa época en la que los escoceses lo utilizaban como identificador social y territorial.  Hay registros del uso del tartán desde hace más de 4 mil años. De igual manera, se popularizó gracias al kilt (falda masculina). Y su uso, poco a poco, fue decayendo hasta que apareció en los manteles de las mesas y las pijamas de muchos hogares.  En el mío no he visto aún el primero, gracias al cielo.
A veces me gusta jugar con la historia de las piezas o tejidos y me imagino viviendo en ciertas épocas o lugares. Cuando me deshago de mis prejuicios con el tartán y dejo de pensar que soy una mesa, me gusta pensar que pertenezco a algún clan. Así deja de importarme el qué dirán. No me convierto en una fan empedernida de él, porque soy más de las telas lisas o los tejidos menos masculinos, pero intento, al menos, divertirme con él.

La camisa de tartán de mi hermano

 Mi hermano es tan fanático del tartán como lo es actualmente Vivienne Westwood. O lo fueron todos los clanes de Escocia en su momento. No obstante, cuando tengo ganas de usarlo y en mi closet no consigo nada con él, me voy al de Tico, que tiene para escoger. Hay plaid de todos los colores y tamaños.
Algunas piezas parecen más manteles que otras. Pero como ya para el momento me he deshecho de mis prejuicios y no me importa la idea de parecer una mesa, elijo el que me parezca más adecuado para la ocasión. Y nada, me divierto con los complementos.
No puedo estar más agradecida de tener un hermano que no se parezca a mi. Me da la oportunidad de atreverme con cosas nuevas que probablemente no estaría dispuesta a probar por mis propios medios. Por otro lado, no tendría armario que asaltar cuando esté aburrida del mio. Ni tendría a quien molestar para que me tome fotos inútiles en esas tardes lluviosas que paso en casa.
Besis, 
M.
 

 

 

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