ALEXANDER MCQUEEN, L’ENFANT TERRIBLE

Alexander McQueen, el querubín británico, el irreverente, el provocador…

Alexander McQueen

“De vez en cuando también es necesario que algo pueda salir mal, o no se puede salir adelante”
Alexander McQueen.

Son infinitos los calificativos que le han otorgado a este diseñador nacido el 17 de marzo de 1969 y quien tomó su vida tras ahorcarse con su cinturón favorito el 10 de febrero de 2010. Hoy, McQueen cumpliría 47 años y lo celebramos haciendo un leve recorrido por su carrera. Su historia es bastante dramática y se mueve entre drogas, depresión y excentricidades. Fue el hijo menor de un conductor de taxi y desde pequeño tuvo inclinación hacia el diseño de moda. Su madre jugó un papel tan importante en su vida que se dice que la depresión tras su muerte fue el motivo del suicidio del diseñador inglés.

Pero entre cosas más alegres encontramos que en 1992, después de matricularse en un postgrado de moda en Central Saint Martins en Londres, hizo una colección inspirada en “Jack el Destripador” para su graduación y fue descubierto por Isabella Blow, la reconocida periodista de moda que compró toda su última colección y lo lanzó directo al estrellato. A partir de ahí, Lee Alexander -su nombre real- empezó a forjar su camino como diseñador. Entre irreverencias y provocaciones. Como aquella vez en 1995, que al terminar su desfile no saludo con una inclinación como usualmente se acostumbra a ver, sino que se bajó los pantalones en son de insultar a toda la prensa presente.

 

“Karl Lagerfeld lo tildó de ‘artista del escándalo al estilo Damien Hirst”

 

La polémica lo acompañó aún más a partir de ese momento y en sus siguientes años se caracterizó por ser mal educado y arrogante. Sin mencionar que resultaba agresivo muchas veces. En 1996, entra como el nuevo director creativo de Givenchy, a pesar de haber dicho que los bordados del couture francés parecían de pavo real. Duró cuatro exitosos años en la marca, pero en el año 2000 decide dedicarse de lleno a su propia firma y en 2001 vende el 51 por ciento de ella al grupo Gucci, para trabajar en su posicionamiento.

Desde entonces y hasta su muerte se ocupó de hacer grandes espectáculos y sorprender con cada nueva idea que se le ocurría. Lo de McQueen era más que moda, arte e incitaciones al escándalo. Junto al fotógrafo Nick Knight realizó una serie de fotos en donde personas discapacitadas lucían una colección diseñada especialmente para ellas. La portada la protagonizó la atleta Aimee Mullins y versaba “Fashionable?“.

En mayo del 2007 se suicida su mentora y gran amiga Isabella Blow; el diseñador demuestra su duelo inspirando sus diseños en la magia negra y la caza de brujas. Le dedicó una colección llamada “La Dame Bleue” y Se dice que visitaba videntes y espiritistas porque buscaba conectarse con ella y que tenía una obsesión con el suicidio, lo que no resulta difícil de creer después de conocer su lamentable final.

“Quiero crear prendas actuales, pero que sigan existiendo dentro de cien años”, McQueen.

McQueen nos dejó los bumsters, esos pantalones muy bajos que dejan al descubierto prácticamente todo, las transparencias en lugres poco habituales y reveladores, los corpiños de cuero, zapatos con tachuelas y, por supuesto, esos botines tipo armadillo que pertenecen al grupo del calzado más icónico de toda la historia.

Después de su muerte, Lady Gaga, fiel admiradora de sus diseños, dedicó un performance al británico en los Brit Awards 2010, y… ¿Cómo olvidarnos de su pasión por los armadillos?

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