12 CONSEJOS PARA DEJAR DE PROCRASTINAR

El sueño de todo universitario: dejar de procrastinar.dejar de procrastinar

“La procrastinación es el ladrón del tiempo”
–Chrisoula Andreou

 

La palabra procrastinar se forma desde la preposición pro que significa, entre tantas cosas, en favor de, en lugar de, adelante… y cras que viene del latín crastinus (referente al futuro) y significa mañana o adelante. Según la RAE, viene de procrastināre y no es más que diferir o aplazar. Es decir, es esa acción -que en realidad puede que no sea una acción- que nos hace retrasar las tareas que tenemos/debemos/queremos hacer para “más tarde”.

Y En ese aplazo se nos pueden ir hasta meses de no hacerlo. La procrastinación es un atraso voluntario de las actividades, no necesariamente académicas, aunque resulte la palabra favorita de todos los estudiantes universitarios -mentira, no está comprobado-. Resulta uno de los hábitos que más se han incrementado en la actualidad. Hay estudios que afirman que entre 1978 y 2002 el porcentaje de personas que afirman procrastinar ha aumentado.

Probablemente procrastinemos -sí, porque a todos nos pasa-, porque no queremos tomar una decisión, porque tenemos flojera y no queremos movernos de nuestra comodidad, porque simplemente tenemos miedo a alguna acción que sea consecuencia de la actividad que debemos hacer, o por otras variantes. No obstante, hay muchas estrategias que pueden ser aplicadas para disminuir la procrastinación en nuestras vidas, aquí proponemos las que nos parecen más efectivas:

12 tips que te harán dejar de procrastinar

  • Sé más organizado. Aquí hay un post entero con consejos para lograrlo.

  • Ten una agenda y proponte metas diarias.

    Por si no abres la pestaña del post de cómo ser más organizado te explicamos aquí. Escribe una lista de cosas que hacer en un día -get real y coloca las que de verdad puedes hacer en ese día- y ve tachando a medida que las vas haciendo. Ver que has completado algunas actividades te va a animar a terminarlas todas.

  • Haz las cosas sencillas apenas lo recuerdes. Aplica la regla de los dos (o cinco) minutos.

    La Regla de los Dos Minutos tiene su origen en GTD y se basa en que si estás planificando una acción que se puede hacer en menos de dos minutos, no la planifiques, do it. Evidentemente dos minutos es muy poco y puedes extenderla hasta 5 o 10. Si haces de esta regla un hábito serás mucho más productivo. Un ejemplo de estas tareas puede ser contestar ese email, enviar ese mensaje de whatsapp o realizar esa llamada que tienes pendiente. No te tomará más de cinco minutos, pero si no lo haces en cuanto lo recuerdes, lo puedes olvidar y lo vas aplazando.

  • Arma rutinas. No son tan malas como parecen, te hacen disciplinado.

    Hay deberes que pueden ser aburridos y tienes que hacer siempre. Si te las planteas como una costumbre natural, empezarás a hacerlas sin protestar mucho, como algo regular, así como cepillarse los dientes o bañarse. “Las rutinas son hábitos o costumbres que haces de forma casi inconsciente y simplifican tu vida.”

  • DECIDE. Tómate un tiempo para pensar.

    A veces no hacemos algo porque no terminamos de pensar en qué haremos en realidad. Tomar una decisión respecto a algo puede ser la solución a dejar de aplazar esa tarea. Por ejemplo, comprar o no comprar algún producto. Si te detienes a pensar en lo que significa realmente hacer esa actividad y cuáles son los pros y los contras, te terminas inclinando por alguna acción y al decidir qué hacer, te quitas una tarea menos de encima.

  • Aprende a decir que no. No es tan malo.

    No saber decir que no es un hábito que muchos adoptamos. Puede que cierta cantidad de las tareas que dejamos para mañana tengan que ver con que son compromisos que realmente no queremos hacer, pero que adquirimos con los demás por no saber negarnos.

  • Descansa. A veces actuar es cuestión de energía y no de tiempo.

    Si estás cansado, es evidente que no tendrás ganas de hacer nada y la procrastinación será tu mejor amiga. Descansa lo suficiente, come bien y haz algún tipo ejercicio para mantenerte activo.

  • Haz de tu pasión, una actividad diaria. La estrategia Seinfeld.

    Agarra un calendario que tenga todo el año y colócalo en una parte visible. Si lo tuyo es escribir chistes, como el actor y cómico que planteó esta estrategia, intenta escribir algo todos los días. “La mejor forma de ser un mejor cómico es escribir mejores chistes, y la mejor forma de escribir mejores chistes es escribir chistes diariamente”. Marca cada día que cumplas tu actividad en el calendario. Al tener una fila larga de X, no querrás romper la cadena y te obligaras -prácticamente- a escribir diariamente. Se convertirá en un hábito rutinario que te permitirá ser más eficiente en lo que sea que hagas.

  • Diviértete. No por ser deberes tienen que ser aburridos.

    Busca la manera de hacer las tareas más entretenidas. Escucha música o algún programa que te guste. Algo que complemente la actividad, no que te distraiga. La productividad puede ser divertida, te puedes plantear las actividades como retos utilizando la técnica Pomodoro (realizar una actividad por 25 minutos seguidos y descansar cinco), la estrategia Seinfeld, o algún otro juego que te resulte atractivo.

  • Crea un ambiente ameno. Haz de tu escritorio o lugar de trabajo tu sitio favorito.

    No necesariamente tienes que remodelar. Puedes crear un espacio en el que te guste estar y donde realices las tareas que no requieran de un lugar externo. Por ejemplo, yo no puedo empezar a hacer nada si mi escritorio y mi habitación no están en casi perfecto orden. Por lo tanto, antes de sentarme en la pc a hacer cualquier cosa, intento que todo esté organizado y clean. Solo así sé que no me voy a distraer arreglando algo. Ni me voy a sentir incómoda a medida que voy desarrollando una actividad. También puedes rodearte de materiales y herramientas que te gusten, utilizar cosas atractivas también es una forma de motivarte a realizar las tareas.

  • Ponte fechas límites. Usa la agenda.

    Si eres de las personas que respetan los compromisos y los tiempos, planteate fechas límite para tener listas las tareas. Trata de ser coherente y sincero con el tiempo que inviertes o te tardas en completar las actividades. Así no tendrás ningún problema con cumplir tu programación.

  • Divide las tareas más complicadas en pasos y recompénsate.

    Otras cosas que puedes hacer es dividir tus grandes tareas en pasos. Así no las verás como un “big deal”. Es decir, un quehacer muy extenso y complicado que podría ser abrumador. Si te lo propones como un proceso y lo divides en pasos, puede ser más llevadero. También puedes darte recompensas cada vez que finalices una tarea, así conseguirás motivarte y lograr terminar.

Existen muchas otras estrategias que se pueden llevar a cabo. No obstante, éstas son las que aplicamos y consideramos que son más eficientes.

 

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4 comentarios

  1. Pingback: CÓMO SOBREVIVIR A LA RENTRÉE – MichelleUz Blog

  2. Pingback: Cómo mantenerte inspirado - 8 consejos para estar siempre motivado

  3. Fan girl de tu blog. 💙

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