DE VARGAS Y MIS PLAYAS FAVORITAS

Un acercamiento a una crónica sobre el estado Vargas…

 

“Para mí, la melancolía es como un domingo de verano en la infancia. Para otros, supongo será como un lunes de invierno en la edad adulta”

-Ana Basave

El estado Vargas es considerado la entrada principal a Venezuela, ya que en él se encuentra ubicado el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar. Lo conforman 1.497 kilómetros cuadrados que limitan al norte con el mar caribe y por esta razón La Guaira, su cuidad, es probablemente sinónimo de playa para todos. Después de Maiquetía, Macuto y las parroquias que se encuentran antes de Caracablleda, al salir de la zona de Tanaguarenas, la vía bordea la playa y una zona de montañas rocosas.

Hay dos restaurantes, El Rey del Pescado frito y El Pobre Juan. Dos de los muchos en los cuales puedes comer a la orilla de la playa. Tan a la orilla que si te sientas en sus mesas cerca del malecón el rocío del agua llega hasta tu comida y hasta ti.

Al pasar el Club Puerto Azul y las residencias adyacentes, se llega al pueblo de Naiguatá, que resulta de las locaciones con más tradiciones culturales en todo el estado. En él se puede disfrutar del Entierro de la Sardina y Los Diablos de Naiguata en sus respectivas fechas, así como de San Juan y otras celebraciones típicas del venezolano tradicionalmente católico. Aunque en el fondo de éstas celebraciones haya una mezcla de religiones.

Cuando se deja atrás la Parroquia Naiguata, la carretera es, de nuevo, bordeada por la playa y enormes rocas. Muchas producto de la Tragedia ocurrida en el estado en el ’99. Y comienza, según un profesor de la Universidad Central de Venezuela con el que hablé hace más de cinco años y cuyo nombre no recuerdo, la zona en la que resulta seguro bañarse.

“De Naiguatá para allá”, había dicho el señor de unos cuarenta y tantos años, que según sus comentarios había hecho un estudio al respecto de la pureza de las playas del estado. Yo no hice ningún estudio, pero de ahí para allá también se encuentran mis playas favoritas de toda La Guaira.

Si resulto muy exigente, puedo ir una o dos horas más allá de Maiquetía, hacia lo que los varguenses llamamos “La Costa” y nadie ajeno a nosotros lo entiende, pues para todos, y tienen razón, Vargas es completamente costa. No obstante, así denominamos a la zona ubicada más allá de Los Caracas, a los poblados que conforman la parroquia Caruao y donde se encuentran parte de las mejores playas y destinos más turísticos del estado.

Mi favorita se llama Playa El Indio y queda en Chuspa, el último pueblo; de donde agarras una lancha y te lleva tanto a ésta como a la más famosa de la zona: Playa Caribe. Existen otros cayos no tan comerciales pero igual de paradisíacos como: Caribito, Mono Manso, Mono Bravo y hasta una islita nudista de la cual no recuerdo el nombre.

Si no resulto muy exigente, puedo conformarme con playas que quedan en la vía hacia Los Caracas, que no resultaban tan transitadas -o no lo son en temporada- y sus enormes rocas parecen, más que un accidente, adornos para embellecer el espacio. Mi familia y yo siempre hemos acudido a estos “huequitos”, porque aunque no existe mucha comodidad en cuanto a techo, comida y baños -no hay-, son playas en las que puedes bañarte y tomar el sol con la tranquilidad de que no hay ninguna tubería de nada cerca y al quedar lejos del centro y no existir un transporte regular, no llega mucha gente.

Aunque en estas vacaciones la cantidad de visitantes fue notablemente mayor y ya las camionetas todo terreno se atreven a llegar hasta la orilla y subirle volumen a sus soundcars, no deja de ser fascinante el sonido que generan las olas al chocar con las grandes piedras.

Una ventaja de estas playas rodeadas de rocas, es que se generan espacios -“pocitos”- donde los niños pueden bañarse sin el peligro que representan las grandes olas. Además, al chocar contra las piedras, llegan a la orilla un poco más calmadas. Las playas son azulitas, pero de arena oscura y por esto no resultan a la vista tan hermosas como las playas de Mochima o Los Roques, no obstante te hacen disfrutar mucho el hecho de estar en el mar. Cosa que a veces se nos olvida.

“Echarse un baño de playa”, resulta muy beneficioso para la salud ya que te relaja, activa la circulación, es bueno para el corazón, desinfecta heridas, entre otras muchas ventajas que aporta a la calidad de vida del ser humano.

Creo que de “grandes” nos olvidamos un poco de disfrutar del mar. Más allá de lo beneficioso que pueda resultar para la salud, de lo divertido que es estar en él. Es algo que debemos envidiarle a algunos pequeños -como por ejemplo mis primitos-. No hay nada como la emoción de un niño apasionado por la playa al verla, al dar vueltas en la arena, al no querer salirse.

Yo no tengo esa emoción, no sé si la perdí o nunca la tuve, pero actualmente me disfruto mucho la de ellos. Me hace feliz y me hace pensar en esa quote de Sánchez Rugeles que publiqué hace unos días “Entendí que la felicidad, en ocasiones, suele disfrazarse de pendejada, de experiencia inútil, de un limitarse a estar ahí”. Para mí, en ocasiones, es estar ahí, bañándome en la playa por acompañar a los más chiquitos de la casa, sin moverme, sólo dándoles la mano para que se sientan seguros. Es una sensación de tranquilidad, felicidad, de estar lleno, de que todo está bien.

Besis,

M.

 

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