“UNA ACTITUD DE MODA PARA UN MEJOR PLANETA”

Project Jungle Chick una marca de accesorios a partir de materia prima venezolana

“La gracia del cielo hace que, en raros momentos de inspiración, ajenos a su voluntad, el arte nazca inconscientemente de la obra de su mano, pero la base de un buen trabajo de artesano es indispensable para todo artista.”

― Walter Gropius.

La RAE define la artesanía como el arte u obra de los artesanos y a ellos como “quien hace por su cuenta objetos de uso doméstico imprimiéndoles un sello personal, a diferencia del obrero fabril”. Este tipo de trabajo es normalmente realizado en su ciento por ciento de forma manual, lo que dice, per se, que es bastante sustentable.

Project Jungle Chick es una iniciativa que junta el trabajo de distintos grupos artesanos ubicados en varios puntos de Venezuela y los convierte en accesorios finos, modernos y de calidad. Nació tras el deseo de Irma Bravo de mostrar la identidad nacional y todo lo que puede aportar Venezuela a la industria de la moda.

Tras ocho años trabajando en Nueva York con grandes diseñadores y firmas como Jason Wu y Michael Kors, decidió regresar a su país para crear esta empresa que funcione en co-creación con los artesanos.

Es esta una de las principales razones por las que Project Jungle Chick se describe como una marca sustentable, porque trabajan en conjunto con los artesanos y esto “impulsa al empoderamiento de diferentes grupos y genera empleo, ayudando, a su vez, a aliviar la pobreza”, comenta Irma.

“Aparte de eso, usamos materia prima nacional para la creación de nuestras piezas y eso hace que se minimice el carbon footprint, es decir, la huella de carbono que se genera en el traslado del producto”.

Los artesanos son independientes en el trabajo, lo cual les permite crear sus microempresas y fijar los precios que les beneficien para tener una mayor calidad de vida. “Son personas apasionadas con lo que hacen y muy honestas, eso es algo que te permite tener una buena vida”, declara la emprendedora al hablar sobre una de las razones del por qué Project Jungle Chick trabaja con artesanos.

Actualmente, la iniciativa cuenta con más de cinco grupos –que suman más de 60 artesanos- alrededor de Venezuela. En Adícora y parte de la costa, en la Guajira, Amazonas, Lara y hasta en Caracas, dónde se encuentran los joyeros, orfebres y es el lugar en el que se arman las piezas y agregan los detalles.

El equipo que trabaja en Altamira es “el diseño, control de calidad y ventas, pero todos los insumos nos vienen listos de otros espacios y aquí los armamos y terminamos. (…) Lo que nos hace diferente a otras marcas es que mezclamos los elementos de un artesano con los elementos de otro”, explica Irma.

El 95% del material utilizado por los artesanos es hecho en Venezuela. Desde los metales, bronce, aluminio; pasando por las semillas, el acrílico –derivado del petróleo- y la fibra de sisal –que sale de la sábila-; hasta el pabilo, cuya base es el algodón y en el país hay materia prima de este material.

“La idea también es hacer un glosario de todo lo que tenemos y podemos aportar al mundo de la moda”, comenta la mente maestra detrás de todo el proyecto. Lo último que descubrieron fue a los artesanos del estado Lara.

Primero, una señora llegó con una cartera de sisal sin intervenir y luego Project Jungle Chick hizo su respectivo viaje de exploración y descubrieron Tintorero. Están próximos a sacar su primera colección con materiales de estos aliados y buscan, a su vez, meterse en un calendario internacional que les permita ofrecer los productos en otras tierras.

Project Jungle Chick en el futuro…

La iniciativa quiere conquistar el mercado internacional con bastante finura. “Ofrecer diseño y una excelente calidad para contrarrestar el pensamiento de que porque está hecho en Venezuela o Latinoamérica es de mala calidad o batato”, afirma Irma.

Quieren crecer más en el mercado de las carteras, porque puede ser variado. Sus piezas son atemporales, pero modernas, “por eso se hacen cosas sencillas”, dice su creadora.

Entre las metas del proyecto está participar en concursos internacionales, y se están escalando posiciones en este ámbito, pues el año pasado Irma fue invitada a llevar su Project Jungle Chick a Costa Rica, donde hicieron lo mismo que en Venezuela, pero, evidentemente, con materiales costarricenses como el cuero y la madera.

Toda la marca es muy poética, todo tiene su inspiración y significado, nada es al azar. “Cada producto o textil diseñado rescata los diferentes matices de la cultura de las diferentes regiones del país”, se puede apreciar en su página web.

Uno de los símbolos que siempre acompaña a Irma es una flor a la que decidió llamar Centaura debido a que su significado es felicidad. Fue extraída de uno de sus diseños para un textil y representa uno de las mayores iconos de Project Jungle Chick.

Edward Bach, precursor de la terapia floral dijo un día: “Centaura, que crece en nuestros prados, te ayudará a encontrar tu ser, de forma que te puedas volver un trabajador activo y positivo en lugar de un agente pasivo”.

Esta flor ayuda a las personas de carácter débil a encontrar un balance entre servir a los demás y satisfacer sus propias necesidades. Y como esta, hay muchas piezas y materiales que tienen todo una historia detrás de ellas.

Puedes encontrar las piezas de Project Jungle Chick en su página web http://www.projectjunglechick.com/home/ o en distintas tiendas  de talento nacional como Aprilis.

 

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