TRADICIÓN, ARTE Y MODA CON CONCIENCIA AMBIENTAL

Aby la Rosa, carteras ecológicas a base del tejido hecho del cogollo de la palma datilera.

“La mayor parte de los sentimientos son tradiciones”

Napoleón

Abelmary La Rosa es el nombre de la Diseñadora y creadora de un proyecto que nace de sus costumbres y tradiciones, además de su amor por la naturaleza.

Aby La Rosa, como decidió llamar la marca, es una empresa oficialmente creada en el 2010. Se dedicada al diseño, fabricación y comercialización de carteras artesanales a base del tejido hecho del cogollo de la palma datilera.

“Tradición, arte y moda”, es el slogan que promulgan. Abelmary, que ya tenía aproximadamente 10 años trabajando e investigando sobre el material con el que trabaja, considera que su empresa es ecológica. En su taller no se desperdicia absolutamente nada y siempre están practicando la reutilización de los materiales.

El proyecto intenta equilibrar la labor del diseño estético con los procedimientos productivos que favorezcan al medio ambiente y el respeto por la mano de obra artesanal que los materiales requieren.

Una infancia en el estado Sucre

Abelmary desde muy pequeña fue educada para amar la naturaleza. Sus padres, abuelos y maestros inculcaron en ella esa espinita de pasión por el ambiente. También influyo muchísimo el hecho de haber nacido y crecido en Sucre. “Estado conocido por su gente amable y bellezas naturales”, según ella misma.

Creció sembrando árboles y atendiendo el huerto familiar. Que para ese entonces era algo muy común, ya que vivían en una zona agrícola. Además, en su colegio se hacía mucho énfasis en la educación ambiental. Se estudiaban y practicaban dichas actividades. Hasta existían Escuelas Granjas.

La mente creativa de Aby La Rosa es Bachiller en Ciencias y egresada del Instituto Massett y de la Escuela Internacional de la Moda de Las Mercedes en Caracas. No contenta con esto, ha hecho muchos otros estudios relacionados con la publicidad, el mercadeo y manejo de marca.

Así nace Aby la Rosa

El amor por la naturaleza, las tradiciones y costumbres inculcadas en su infancia fueron el motor. El nombre se lo dio el diminutivo de Abelmary La Rosa.

La marca está oficialmente desde el 2010 y es especializada en productos artesanales de alta calidad. “Tradición, arte y moda” es como los definiría y de allí su slogan.

Como diseñadora, se toma el tiempo para estudiar, investigar y experimentar con diversos materiales. En su taller son muy ecológicos, no se desperdicia absolutamente nada. Tienen muy claro el ejemplo de lo que significa la reutilización de los materiales.

Se podría decir que equilibran el diseño estético con los procedimientos productivos que favorecen al ambiente. Respetando, además, los procesos artesanales que los materiales requieren.

Las carteras  Aby La Rosa son piezas versátiles. Según su diseñadora, “hechas para resaltar la belleza  y la presencia de la mujer que la lleva puesta”. Los diseños son aptos para llevarlos a diario o en ocasiones más formales.

Son piezas  resistentes, cómodas de llevar y combinables con todo.  A pesar de ser llamativas  por sus mezclas de colores y texturas, son muy armoniosas.

El proceso creativo

La inspiración parte de la naturaleza de su estado y país. Su flora, su fauna, etc. Después de un proceso de investigación en donde siempre buscan resaltar sus valores e idiosincrasia, comienza el proceso de producción.

El cual actualmente es un poco lento porque respetan los tiempos que requiere el material para ser tratado. Por ejemplo, no lo adquieren entre los meses agosto-octubre. Durante este tiempo, los datileras hembras están llenos de frutos y los datileras machos absorben más agua.

Lo que lleva a que el material se dañe con facilidad y la durabilidad del producto sea menor.

“Tradición, arte y moda”

 

Se supervisa desde la recolección del cogollo, hasta el secado y tejido de la crineja. En el taller se procede a darle forma a los diseños con respeto hacia el material y sus exigencias.

Mientras otros artesanos compran la pieza ya hecha y luego la intervienen, en Aby La Rosa se dedican a realizar todo el proceso.

Todo es una mezcla de creatividad, belleza, buen gusto y sobre todo responsabilidad social y con el medio ambiente.

Los materiales

La base principal es el cogollo de la palma datilera. Pero para los tejidos y bordados utilizan hilos de algodón, lana, yute, cuero, madera, encaje, perlas cultivadas, semillas y plumas.

No usan plásticos ni acrílicos. No obstante, un material no natural que emplean con frecuencia es la lentejuela.

Ha pensado en trabajar con otros materiales. De hecho, también tienen una línea de 100 % cuero, adquiridos en tenerías y sin tratamientos químicos, pintados con tintes naturales. Son trabajos específicos que realizan para un target especial.

Asimismo, poseen una línea de telas bordadas a mano. Siempre están en la búsqueda de nuevos materiales. No obstante, no proceden a utilizarlos sin antes haber experimentado y probado su durabilidad y versatilidad.

Más allá de esto, si hay algo que distingue sus piezas es la identidad y la responsabilidad.  A lo largo de estos años se han ocupado de crearle a los diseños un concepto, una identidad única.

Sobre el desarrollo sustentable en Venezuela

Abelmary piensa que el desarrollo económico no debe ir en detrimento del ambiente y la cultura. Lo que para ella, en la mayoría de los casos no se cumple.

“El desarrollo sustentable, para serlo y diferenciarse del simple crecimiento, tecnificación, industrialización, urbanización o aceleración de los ritmos, debe satisfacer ciertas condiciones. Además de ser endógeno. Es decir, nacido y adecuado a la especificidad local y autogestionado, es decir, planificado, ejecutado y administrado por los propios sujetos del desarrollo.”

El proceso para alcanzar un desarrollo sustentable en la moda venezolana, a su manera de ver, es lento. Porque en primer lugar se debe crear conciencia ambientalista pero también desarrollar todo aquello que caracteriza al venezolano.

“La moda en Venezuela prácticamente es una copia de todas las tendencias que otros países marcan pauta. Aquí no hay una verdadera innovación, ni creatividad, muy pocos son los diseñadores que tienen un producto novedoso y verdaderamente innovador.”

Para ella es posible que exista una industria de la moda sustentable en Venezuela. Pero hay que comenzar a fomentar la educación en cuestiones ambientales y de tradición sobre nuestra tierra. Crear sentido de pertenencia en las nuevas generaciones e innovar tomando en cuenta nuestra idiosincrasia.

“El desarrollo de una industria sostenible  implica pasar de un desarrollo pensado en el crecimiento económico a uno donde se establecen estrechas vinculaciones entre aspectos económicos, sociales y ambientales.

Todo bajo un renovado marco institucional democrático y participativo. Capaz de aprovechar las oportunidades que supone avanzar simultáneamente en estos 3 ámbitos, sin que el avance de uno signifique ir en detrimento de otro.”

En unos años…

Las metas de Abelmary y todo su equipo con Aby la Rosa son amplias y ambiciosas. No quieren quedarse solo en el tema moda, quieren ir más allá.

Actualmente están montados en un proyecto empresarial-cultural que esperan empezar a desarrollar pronto. Aunque ya tienen tiempo trabajando con la parte institucional.

Han dado conferencias y participado en talleres informativos donde dan a conocer su trabajo y de donde proviene. Además, intentan crear conciencia sobre el cuidado que se debe tener para mantener esta tradición.

Estas cualidades los hicieron ganadores del Premio City Bank en 2014 y el año siguiente del Premio Empresario Banca Comunitaria Banesco. Además de otros reconocimientos otorgados en la Isla de Margarita.

Lo próximo a realizarse son charlas a niños y jóvenes en los colegios y universidades. Además, este año esperan ofrecer una nueva propuesta dirigida  a un público específico e inspirada en tradiciones venezolanas.

 

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