BASILICA MENOR SANTUARIO NACIONAL NUESTRA SEÑORA DE COROMOTO + #RETOEFFORTLESS

En nuestro camino a Mérida visitamos la Basílica Menor Santuario Nacional Nuestra Señora de Coromoto.

“Si me desmarcaba demasiado de lo importante, no tendría oportunidad de ejercer lo Caprichoso”
 Juan Villoro en ¿Hay vida  en la tierra?

En este país no hay nada que te anuncie más la madrugada, que la música venezolana en todas las emisoras de radio. No importa cuánto planeemos el viaje. Ni cuánto esfuerzo pongamos en llevar música escogida por consenso. Mi familia y yo siempre terminamos escuchando la radio. Y no nos quejamos. Es bien sabroso salir de roadtrip por Venezuela y percibirla por todos los sentidos.

Cada inicio de año planeamos un viaje dentro de nuestro país. Escogemos un nuevo destino, o visitamos de nuevo alguno del que nos haya faltado conocer algo. El año pasado fue el Cabo San Román, Las Salinas de las Cumaraguas, El Casco Histórico de Coro y otros destinos de la Península de Paraguaná en el estado Falcón. Este año repetimos Mérida.

Según el sitio web lasdistancias.com – millennial al fin- entre La Guaira y Mérida hay 518,64 kilómetros en línea recta. Pero tal como lo dijo Ana María Khan en una de sus crónicas de viajes, esa no es la manera en la que llegamos a los lugares. Lo sentimos, Euclides. Tu geometría plana no nos sirve aquí. En ruta, entre estas dos ciudades hay 694 kilómetros y el tiempo –con suerte- estimado es de diez horas y diecisiete minutos.

Nosotros salimos a un cuarto para las cinco de la mañana. Como siempre antes de un viaje, el insomnio me hizo balancear elefantes, ovejas, unicornios, ornitorrincos y cualquier animal extraño sobre una tela. A juzgar por tamaños y cantidad, no podía ser la tela de la araña. Aprovechándome de eso y de que aún estaba oscuro, mi opción fue irme como si nadie me fuese a ver.

Leggins, franelas y Keds. Ya sé, Blair, los leggins no son pantalones. Pero fueron mi opción más rápida. Lo urgente mató a lo importante aquí, que era lucir como todo una “fashion blogger” durante el viaje.

Mi plan de que nadie me viese funcionó hasta que pasamos por Guanare en el estado Portuguesa. Donde por alguna razón –seguro estaba dormida hasta llegar ahí- encontramos un pueblito colonial y nos bajamos a disfrutar de unos “raspaos”.

Basílica Menor Santuario Nacional Nuestra Señora de Coromoto.

Antes de ese cinco de enero de 2017, habíamos escuchado poco de la Basílica Menor Santuario Nacional Nuestra Señora de Coromoto. A pesar de ser católicos. No sabíamos que estaba ahí, ni cómo lucía, ni que es considerada la segunda Basílica más moderna e importante en América.

La antecede la Basílica de Nuestra Señora Aparecida en Brasil y precede la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe en México.

Habíamos pasado por algunas plazas con imágenes y un parque también en honor a la Virgen de Coromoto.  Pero…

– Esto debe ser algo más arrecho –dijo mi papá cuando vio la señal de transito que indicaba que había un templo por ese camino.

– Dice que es recto –fue lo que respondió mi madre.

– ¿Vamos? –preguntó, como si él no fuese el que estuviese manejando.

Este Santuario Nacional está a 25 kilómetros de la ciudad de Guanare. Hay Bautizos todos los sábados a las ocho de la mañana. Misas los sábados a las once de la mañana y los domingos a las ocho, once de la mañana y dos y media de la tarde. O al menos eso es lo que dice el ticket del estacionamiento. Además de indicar que son 200 bolívares y tener unas advertencias.

El arquitecto Erasmo Calvani fue el encargado de los planos de la edificación en 1975. Pero no fue hasta la segunda visita del Papa Juan Pablo II a Venezuela que fue inaugurada. Fue un 10 de febrero de 1996 ante más de dos millones de personas. El papa Benedicto XVI la declaró Basílica Menor en el 2007, siguiendo la tradición espiritual.

La vulgaridad de mi padre no le hizo justicia a lo que vimos a continuación. Después del largo camino que hay que recorrer desde la entrada hasta allí. Bueno, en carro no son ni cinco minutos. Pero como cuando uno no se sabe el camino toda distancia es lejos, las expectativas lo hicieron sentir remoto.

El edificio

El Templo mide como 75 metros y es completamente breathtaking. No tienes necesidad de entrar para darte cuenta de que, efectivamente, estás ante uno de los templos más importantes para la fe católica. Y te lo hacen saber. En las grandes columnas de la entrada, se ubican losas que cuentan sobre los reconocimientos que se le ha dado.

Al entrar, observas los tres altares que lo conforman. Y no dejas de maravillarte. En el Altar Mayor, en forma de bohío, se encuentra, según El Impulso, “un vitral elaborado por Guillermo Márquez en el cual se representa la historia de la Virgen, desde la aparición hasta el momento de la coronación”.

Detrás de él,  el Trono de la Virgen “que refleja ante los ojos de los peregrinos la herencia de fe, que la Madre de Dios depositó sobre las manos del indio Coromoto, la reliquia: un pergamino con un vidrio grueso donde está la imagen.”

En el Altar del lado izquierdo se ubica el Altar Reserva del Santísimo Sacramento. Que expone a Jesús en la hostia consagrada. En el lado derecho, está el Altar San Juan Bautista, donde se hacen los bautismos y se puede observar una representación de la Aparición de la Virgen.

El resto de El Templo, que no es poco, está conformado por más de 400 metros en vitrales con vírgenes, santos y otras figuras. Es el toque de color, pues todo lo demás es de color gris. El techo “tiene una forma elíptica, con dos significados: desde adentro representa la Mitra Papal, desde afuera un barco.”

Cualquiera de los “parkeros” de afuera puede contarte la historia del Indio Coromoto e informarte de que el Santuario está construido sobre lo que fue su choza y la de su esposa.

Lo triste

A pesar de todo lo que te conquista el lugar y lo magnifico que es. Y ninguna descripción aquí se podría comparar con que alguien lo vea con sus propios ojos –y lo sienta-. Se nota el deterioro.

Por mi parte, lo confirmé cuando llegué a casa y me conseguí con el artículo de El Impulso que acabo de citar.

No obstante, no es motivo para desfallecer. Es un lugar hermoso. Con unos jardines preciosos, donde pueden caber más de 50.000 personas.  Además de las 2.500 que caben dentro.

Fue una excelente parada que nos hizo conocer un rinconcito más de nuestro país. Otro check –que no sabíamos que teníamos que poner- para nuestra lista.

Reto Effortless de Fashion Bloggers Venezuela

Aprovecho este look que es literalmente “sin esfuerzo” para participar en la primera actividad de este año de la comunidad Fashion Bloggers Vzla. No se olviden de visitar el perfil y el #RetoEffortless para ver los demás looks.

Besis,

M.

Basílica Menor Santuario Nacional Nuestra Señora de Coromoto

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8 comentarios

  1. Sé que Blair tampoco me perdonaría por decir esto pero a mí me encantó. Jajaja, uno buscando economía de tiempo y de sueño PERO MAL. Y la suerte es que nadie te vio. Esos días en los que no te ves para nada como una fashion Blogger y te consigues a la mitad de todas las personas con las que has compartido tu vida + tu maestra de kinder + la que te caía mal en el.colegio… jajaja; son la perdición de la vergüenza. Pero uno siempre regia jaja un besito.

    Zorii
    http://www.aiikolors.com

    • Totalmente, jajaja. Menos mal que estaba lejos de la cotidianidad, pero la cámara inmortalizó el “mal” look, jajaja.
      Besos.

  2. ¡Que buena crónica Michi! Venezuela tiene muchos lugares hermosos de verdad que me hubiese gustado conocer. Y vivan los looks effortless para viajar

  3. Que lugares más hermosos esconde Venezuela, quiero conocer meridaaa!!!

    Un Besoteee

  4. Me encanto este lugar! quiero conocerlo, ibas hermosa y super comodaaa! bella.

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