7 CLAVES PARA SER MÁS FELIZ

Ser más feliz es algo que se puede aprender. Lo primero que se necesita es la disposición. Lo demás viene con la práctica. CLAVES PARA SER MÁS FELIZ

“Entendí que la felicidad, en ocasiones, suele disfrazarse de pendejada, de experiencia inútil, de un limitarse a estar ahí.”
Liubliana, Eduardo Sanchez Rúgeles. 

 

Ser inconforme no es algo malo para nada. Hasta cierto punto, como todo. Querer siempre tener y ser más de lo que somos es algo positivo. Este sentimiento nos impulsa a perseguir metas más altas y, de esta manera, superar cualquier obstáculo pequeño sin que eso requiera un mayor esfuerzo.

Sí, la inconformidad puede ser buena mientras nos ayude e impulse a seguir creciendo en todos los sentidos. El problema deviene cuando vivimos en constante incomodidad con nosotros mismos debido a todo lo que nos rodea. Cuando no podemos ver las cosas positivas y sentimos que todo está mal –y que siempre lo estará-. Y eso nos hace desdichados e infelices.

Keep calm. No hay de qué preocuparse. La felicidad está en nuestras manos. O al menos la disposición a ella. Ser felices quizá no sea algo fácil de lograr. Tampoco algo duradero –como todas las emociones-. Sin embargo, podemos tratar de prolongar o hacer frecuente ese estado de ánimo. Todo está en la voluntad de querer hacerlo. Incluso si vives en Venezuela, puedes ser más feliz si te lo propones –sólo los venezolanos entenderán este hincapié en ellos-.

Quizás sueno como libro de autoayuda. Me convertí en Michelle Coelho sin darme cuenta. Pero piensen eso o no, soy más feliz. En los últimos dos años me he vuelto considerablemente más positiva y optimista ante la vida. Y en los últimos meses he estado controlando un poco más ciertas emociones.

Lo que se me ha hecho más difícil es controlar la ansiedad y el estrés, que es un tema pendiente y sigo trabajando en ello. No obstante, en lo que respecta a todos los demás, los avances han sido bastante grandes. Y soy un poquito –bastante- más feliz. Es por eso que quiero compartir ciertos “consejos” con ustedes.

Escribirles este tipo de posts me ayuda a canalizar todo lo que necesito seguir creciendo y a concientizar todo lo que he logrado. Hoy les hablo sobre pequeños detalles que he puesto en práctica y me han hecho la vida más sencilla. Y más feliz.

 

7 claves para ser más feliz  

  1. La felicidad es un sentimiento, no un bien.

Lo primero que hay que hacer es entender qué es la felicidad y lo que nosotros consideramos que es. La Real Academia Española la define en su famoso diccionario como el “estado de grata satisfacción espiritual y física”.

Si analizamos bien el concepto y la apelación a la palabra satisfacción, encontramos que es una sensación, sentimiento o emoción. Conceptos que tienen diferencias y dependen de cada autor pero que aquí usaremos como sinónimos.

El sentirse feliz es, como muchas otras cosas, una emoción. Y, como las demás, también se agota y termina. No es una sensación eterna, pero sí puede ser frecuente. No tiene nada que ver con el dinero, el éxito o lo material. La felicidad es un sentimiento, no un bien. No es algo que hay que obtener, es algo que hay que sentir.

Es muy común confundir el éxito con la felicidad. El éxito puede traernos felicidad, pero no es ella en sí misma. Hay que recordar la frase de Albert Schweitzer: “el éxito no es la clave de la felicidad. La felicidad es la clave del éxito. Si amas lo que estás haciendo, entonces serás exitoso”. 

Esto puede resumirse a si eres feliz con lo que haces, tendrás éxito. ¿Por qué? Porque no te afectarán muchísimas cosas que te pueden afectar cuando estás haciendo algo que no te gusta.

En resumen, para ser feliz lo primero que hay que entender es que se trata de sentir. Y para sentir hay que tener la disposición de. De manera que, una vez tengas claro lo que es la felicidad y tengas la disposición de sentirla, el resto del trabajo es más fácil.

 

  1. Vive el hoy y responsabilízate de tus acciones.

Muchos de nuestros momentos más infelices son esos en los que nos preocupamos por cosas que ya pasaron o van a pasar. Los “Y si…” que no sirven para nada una vez ya haya pasado una situación. Aquí, aunque cueste, hay que aceptar que “pasado pisado”. Si ya pasó, no podemos hacer nada al respecto.

Si nos trae consecuencias, hay que asumirlas y afrontarlas desde el presente. Desde el HOY, porque el ayer ya no lo podemos cambiar. En cambio el presente puede servirnos para cambiar esa situación de infelicidad.

Por otro lado, para lo único que nos sirve el futuro es para saber qué queremos hacer hoy para llegar ahí. De resto, preocuparnos por cosas que aún no han pasado no tiene sentido.

Ojo, hay excepciones en lo que refiere a estar evitando problemas que ya existen pero que más adelante es que pasaran facturas. Es decir, si hay algún conflicto que se avecine y sea más que una simple predicción, ataca el problema lo antes que puedas y resuélvelo. Di lo que tengas que decir. Haz lo que tengas que hacer.

Ser responsables con nuestras acciones y resolver los problemas que están en nuestras manos es otra forma de ser feliz. O por lo menos de conseguir la tranquilidad.

Para vivir el hoy con mayor plenitud tenemos que ser conscientes del lugar y el momento que ocupamos. Y que fueron nuestras decisiones las que nos arrastraron hasta aquí. No pudo haber sido de otra manera, porque el tiempo no se devuelve. De modo que el hoy es todo lo que tenemos y debemos agradecer.

  1. Conócete, entiéndete y aprende a estar contigo mismo. No te compares.

Conocerte no sólo te ayudará a ser más feliz, sino a crecer en todos los aspectos de tu vida. Al conocer qué te gusta y que no lo hace, puedes evitar o provocar ciertas situaciones en tu vida. Por ejemplo, si te hace feliz ver cierta película, pues vela. Si no te gusta salir de noche porque al día siguiente estás muy cansado, evita hacerlo o hazlo con moderación.

Si sabes qué cosas causan cuáles emociones malas o desagradables en ti, ignóralas o disminúyelas hasta que aprendas a controlarlo. El conocimiento de tus reacciones y el porqué de éstas es esencial para entenderte. Para saber las razones detrás de tus impulsos.

Debemos saber cuáles son nuestras virtudes y nuestros defectos. Nuestras fortalezas y carencias. Nuestras habilidades y bueno, las cosas en las que no somos los mejores. Todo esto permitirá que podamos explotar más lo bueno e ir trabajando en lo que no es tan positivo.

Es importante también que no compares tus logros con los de otras personas. Es normal tener referencias de lo que otra gente ha hecho y tenerlos en cuenta. Somos animales sociales, así que es inevitable. La competencia es sana mientras veas a los demás como adversarios y no como enemigos.

Lo que no es sano es que te sientas inferior, eclipsado o deprimido por lo que otros hacen. Eso no depende de ti. Y si quieres influir o evitar los éxitos de otras personas, piensa en que ese tiempo que estás invirtiendo en dañar a otro puedes usarlo en algo que te lleve a ti  a una mejor situación. En vez de preocuparte porque otro esté logrando algo, ocúpate tú de tus metas.

Todos tenemos metas y procesos distintos. “Aceptarnos significa que dejemos de juzgarnos, de criticarnos, de infravalorarnos o de etiquetarnos.” Leí en un post de Postcron sobre la felicidad y puedo resumirlo a lo que aquí propongo: conocernos, entendernos, aceptarnos y valorarnos.

Por otro lado, está el hecho de que muchas personas sienten que deberían estar en una relación para ser más felices. Lo cual no es cierto. Es verdad que compartir los momentos especiales y que te hagan sentir importante puede influir en tu estado de ánimo, pero también lo es que una relación implica más que eso.

De manera que así como una pareja te da felicidad en algunos periodos, también te da intranquilidad en otros. Pues no siempre la relación será perfecta y si quieres lo mejor para ambos, hay que esforzarse y pasar por momentos que no sean tan agradables. Como todo. Pero el tema de la pareja es un punto que podría desarrollarse aparte.

Por ahora, sólo asegúrate de entender que la felicidad no está en el estar con otra persona. Está en conocerte a ti mismo, entenderte y no compararte de manera insana. Primero amate tú y luego podrás compartir tu vida con otro.

  1. Date un break. DESCANSA.

Dormir es menester para nuestro bienestar emocional. Si no puedes dormir las 8 horas necesarias diariamente, intenta por lo menos disfrutar los momentos con Morfeo. Aleja el celular de ti, trata de que el ambiente esté en la temperatura indicada para tu comodidad, etc. Puedes tomar té u otra bebida que te relaje antes de acostarte.

Hacer algún tipo de ejercicio también te va a permitir estar más activo durante el día y tener cansancio por la noche. Además es un antídoto perfecto para el estrés y la ansiedad. Si haces alguna actividad física los beneficios no solo serán físicos sino también emocionales y espirituales.

Pero si eres de los que prefiere su vida sedentaria –que tampoco está mal de vez en cuando- disfruta de estar echado en el sofá haciendo nada. De ver por la ventana lo que está ocurriendo sin tener la noción del tiempo. O regálate unos minutos más en la mañana para visualizar las cosas que te gustaría hacer. Todo sin excesos, por supuesto.

  1. Agradece. Deja ir. NO PUEDES CONTROLARLO TODO. Pero arregla lo que está en tus manos.

Esto va de la mano con el punto número 3. Personalmente, he aprendido a disfrutar de todos los momentos, en absoluto TODOS. Desde los más felices hasta los de pánico. Lo que se me complica un poco es dejar ir ciertas cosas, pero no todo puede ser perfecto. No obstante, he aprendido en ese proceso a entender que no puedo controlarlo todo.

Una anécdota reciente puede ser que hace dos semanas me quedé accidentada en un lugar un poco inseguro y el daño del automóvil es grave. Lo supe desde el primer momento en el que se apagó.

Evidentemente, mi primera reacción fue estresarme y perder la paciencia. Además, mi estado de ánimo también estaba un poco alterado por otras cosas. No obstante, me repetía constantemente que la situación es algo que no dependía de mí. Algo que se escapaba de mis manos. Y, por supuesto, que pudiese haber sido peor, pues estaba bien acompañada.

En ese momento agradecí que no me pasó sola ni en un lugar mucho peor, que todos estábamos bien y todo mejoraría.

 

Pasé unos días un poco desanimada porque preguntando a distintos mecánicos habían opiniones –y hasta precios- muy distintos. No obstante, como si fuese una señal, justo mientras escribía este post, justo mientras estaba escribiendo sobre la anécdota, un mecánico familiar tocó el timbre de mi casa.

Como si fuese alguna señal de la vida esta interrupción me sirvió para saber que hay algo de razón en todo esto. En que no preocuparnos por lo que no podemos controlar no significa que somos irresponsables.

Tenemos que aprender a identificar en qué punto los problemas pertenecen a fuerzas externas a nosotros. Y hacer lo que esté en nuestras manos para resolverlos, pero no mortificarnos por lo que no depende de nosotros. Y, por supuesto, aprender a agradecer.

Un buen ejercicio puede ser el de escribir –o por lo menos pensar- en 4 o 5 cosas buenas que te pasaron en el día. Algunas de esas cosas pueden ser el simple hecho de estar vivo y con salud. Tener un trabajo sensato. Una familia sana. Hasta cosas tan sencillas como haber cenado. Ante la situación actual del país, entre tantas cosas malas, más que preocuparse por lo que no podemos controlar, debemos agradecer por lo que tenemos.

Últimamente me ha pasado eso en las reuniones familiares. Al saludar a mis abuelos. Al jugar con mis primitos. Al abrazarlos como si fuese la primera y la última vez. Al extrañarlos cuando no los veo. En un montón de situaciones un sentimiento que no entendía hasta hace poco me invadía.  Esa sensación de la familia feliz, sana y unida a pesar de todo lo que está ocurriendo es fenomenal. Y cada vez que estoy ahí lo agradezco en silencio.

  1. Se educado, ayuda a otros y SONRÍE. 

No importa cuántas veces llame la misma amiga a hablarte del mismo tema. Bueno, hasta cierto punto –jajaja-. El solo escuchar a los demás es una manera de ayudarlos. El saber que esa persona confía en ti o te considera tan importante como para saber ciertos aspectos de su vida es gratificante.

Dedicar unos minutos del día a hacerle compañía a ese abuelo o abuela solitario. O visitarlo. Prestar verdadera atención a sus cuentos. Todo esto puede hacer que al final del día sientas un poquito más de satisfacción.

También ayuda el hecho de ser educado. Decir buenos días, buenas tardes, buen provecho, con permiso, por favor y gracias. Quizás no siempre te respondan, pero estoy segura de que cuando lo hagan te sentirás muy feliz.

¡Ah!, y sonríe. ¡Sonríe para provocar más sonrisas! Sonríe por ejercicio, ¡por felicidad!
  1. Deja fluir tu creatividad y… DISFRUTA. SE FELIZ.

Para esto tengo todo un post sobre cómo mantenerte inspirado. Sin embargo, básicamente se podría resumir en par de simples cosas: sé consciente de tus procesos y disfrútalos. Una época de baja inspiración no es para siempre, en cambio la cualidad de la creatividad puede que sí lo sea.

Complácete. Quiérete.  Trabaja. Haz ejercicio. Ama. Sueña. Ríe. Llora. Sal. La vida se trata de eso.

Les dejo esta cita que conseguí en Postcron:

No esperes las condiciones perfectas para empezar a trabajar en la felicidad. Eso no existe. La felicidad es una decisión de todos los días, y es necesario dejar de buscar la felicidad, y empezar a vivirla.

 

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2 comentarios

  1. ¡Excelente post! Cada vez que me propongo ser feliz, pasa algo grave y vuelvo a decaer. ¿Qué me recomiendas?

    http://www.letroupeblog.com

    • Si supieras que me pasa algo parecido. Pero he optado por mantener una disposición constante a serlo. Es decir, no es como que “hoy me propongo empezar a ser feliz”, sino que he internalizado las cosas que escribí aquí y es como si siempre estuviese en ese mood. A pesar de que ocurran cosas malas, intento mantener la calma y pensar en las pocas cosas que están saliendo bien y en soluciones o alternativas para superar y seguir con lo que está mal.
      Siempre habrá momentos en los que es inevitable decaer, eso también es parte de la vida. No obstante, la cuestión está en qué tan a menudo pasa esto. Una vez esté la disposición a ser feliz y los pensamientos positivos, cada vez serán menos los momentos para decaer o podrás ver más fácil las cosas positivas. Hay que disfrutar y agradecer hasta los más mínimo. Lo primero es sentir que siempre se está dispuesto a ser feliz y poner en práctica el poder de la mente para atraer lo positivo.
      Gracias por siempre pasarte, Jes. Un besote.

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