EL PRIMER ENCUENTRO CON EL MUNDO LABORAL ADULTO

Uno de mis working girl outfits para sucesos que han ocurrido últimamente en cuanto a mi entrada al mundo laboral adulto.

 

working girl outfits

Nunca tendrás una segunda oportunidad para dar una primera impresión.
Anónimo

 

Un primo tenía dos días consecutivos llamándome para que hablara con su bebé de dos años y le dijera que no llorara en la Escuela. Es una de mis primitas favoritas y, al parecer para ella también lo soy.

Por eso, cuando me llamaron para que fuese a presentar las pruebas de selección al cargo de Visual Merchandising de una empresa de acá, contesté. Usualmente no hubiese contestado tan rápido a un número desconocido.

No entendí muy bien a la muchacha que me contactó porque mi celular tenía el volumen demasiado bajo. De hecho, tuve la desfachatez y osadía de preguntar algo cómo “ya va, ¿pero qué vamos a hacer?”. A lo que mi interlocutora contesto “unas pruebas”. Seguí sin entender.

Lo que di por sentado fue que tenía que ir al siguiente día a las ocho de la mañana con una copia de mi cédula. Evidentemente, me debatí mucho sobre ir o no mientras la muchacha comentaba eso último. La verdad, mi búsqueda de empleo es más por intentar hacer más cosas –de las que puedo- que porque de verdad lo necesite con mucha urgencia.

Hace menos de un mes me postulé por Bumeran porque estaba probando cómo funcionaba la página y tuve un momento de desesperación con respecto a no tener el tiempo suficientemente ocupado –o al menos eso pensaba-. No me esperaba que estuviese “pre-clasificada” o me llamaran.

Después de colgar me quedé pensando en todas las posibilidades, ventajas y desventajas que representaba para mí un trabajo “de oficina”. Es decir, una ocupación full-time. Tener un jefe, un horario y metas de empresa qué cumplir.  Corrí a la cocina a contarle a mi mamá para saber qué opinaba ella.

¿Necesito o no necesito un trabajo?

No quiero ponerlo como algo malo, porque es todo lo contrario. Al tratarse de una labor relacionada con la moda me emociona muchísimo la responsabilidad y oportunidad que significa. Pero también es cierto que invertir ocho horas de tu vida en una sola cosa es bastante tiempo que quizás necesites para otros proyectos.

Ahí es cuando me di cuenta que tal vez no lo noto, pero mi tiempo si está ocupado. Y que SIEMPRE, pero SIEMPRE, tengo una agenda relativamente full en la semana. Ahora, que no todas esas cosas sean recompensadas monetariamente es lo que me hace pensar que no tengo el tiempo lo suficientemente ocupado.

En fin, tal como me dijo mi mamá y Jorgito a mí me “preocupaba más que me diesen el trabajo a quedar sin él”. Y estoy casi segura de que mi mamá dudó de si iba asistir a la cita hasta el momento en el que salimos de la casa.

Al día siguiente me levanté antes de las seis de la mañana. Fui al baño, me cepillé y medio duché –lo siento, a esa hora hace frío en La Guaira, mi calentador no quiere servir y así no se puede- y me senté en la computadora a redactar un newsletter sobre los cumpleaños de Bertolucci y McQueen –además de las últimas novedades en el blog-. Mi mamá me escuchó así que también se levantó.

_ ¿Por qué no me despertaste? –me preguntó parada en mi puerta.

_Lo iba a hacer justo después de terminar esto.

Terminé de enviar el mail a todos los suscriptores del blog y me empecé a vestir. Creo que lo que más me emocionaba de ese día, más allá de lo que fuese a hacer, era que mi look “working girl” iba a estar más que justificado. No había terminado de decidirme si iba a ir o no al encuentro cuando yo ya sabía lo que me iba a poner.

Los working girl outfits 

La mayoría de los posts sobre la primera entrevista de trabajo –o la situación en general- están asociados a la frase “¡no tengo nada que ponerme!”, yo fui todo lo contrario. Casi como si lo hubiese ensayado millones de veces, no dudé ni un segundo mi outfit. Ya sabía cuál era la mejor opción para mí.

Tomé mi pantalón de vestir veintiúnico, como le decimos aquí a las prendas que uno utiliza muchísimo, un top básico y mi primer blazer. Ese con el que escribí el post sobre sentirse grande con algunas piezas. Lo hice por eso mismo. Porque cuando empecé a trabajar en Camila Isabel hace algún tiempo era lo que más utilizaba para meterme en el papel de niña grande.

Esta vez se sintió diferente. Si bien como ya lo dije –y lo saben- trabajé con la Diseñadora por más de un año, lo hacía mientras también estudiaba. Y aunque me lo tomaba muy en serio y fue una de las experiencias más enriquecedoras de mi vida, esto es muy distinto. 

Hoy, aun cuando todavía me falta la tesis para graduarme, siento que ya no soy la estudiante que va a trabajar el resto del día. Y que sigue siendo, tal vez, una niña introduciéndose al mundo laboral. Además, estoy segura de que mi próximo jefe no se convertirá tan rápido en mi amigo/a como lo hizo Cami.

Hoy tengo que ser una adulta. Y no la adulta que ya tiene su propio proyecto personal y trabajos freelance. Tengo que ser la adulta que quizás debe asumir la responsabilidad de trabajar para alguien más –en una oficina a tiempo completo- porque eso representa una oportunidad increíblemente beneficiosa para su desarrollo y currículum.

 Entonces… ¿Seré más working girl aun?

Desde que salí de mi casa ya me sentía distinta. Un accidente en la Autopista Caracas-La Guaira me hizo llegar unos 20 minutos tarde, pero no fue nada grave. working girl outfitsHabía llegado sólo una persona y esperaban a alguien más después de mí.

Quizás exageré un poco en mi outfit porque mi compañera solo tenía un jean, sandalias y un top básico. Pero si usaba algo distinto a lo que utilicé, no me iba a sentir como lo hice.

El salón donde nos ubicaron tenía alrededor de 23 sillas y 4 mesas en las que se repartían algunas de ellas. Todo estaba ubicado de manera que los presentes pudiesen tener la vista hacía un plasma DAEWOO donde había una presentación sobre la empresa.

También había un DVD, una consola y otros aparatos eléctricos en una mesa debajo del TV. Ah, y una corneta junto a una pizarra acrílica sin nada escrito en ella.

La coordinadora de la tienda nos dio la bienvenida y otorgó unas planillas. Lo primero que hicimos fue llenar una hoja de empleo con nuestros datos básicos. Si les digo el sueldo que puse esperaba ganar se burlaran de mi por ser tan ilusa, pero la verdad, mi expectativa no se aleja. Quizás sólo por eso no me vuelvan a llamar.

Luego vino la parte difícil. La “prueba psico-técnica”. Casi la misma prueba de ingreso para la Universidad. Bueno, no tanto. Pero sí tenía unos cien ejercicios entre razonamiento lógico, verbal y numérico. Soy super humanista así que se podrán imaginar que en los números no me debió haber ido nada bien. Igual solo queda esperar.

¿Si seré una empleada y eso me hará más working girl –adulta-?  La verdad no lo sé. Apenas acabo de participar en ese proceso de selección. Además, sólo lo sabré si se dan las condiciones necesarias para que acepte un trabajo full-time.

Por ahora, sigo siendo la girl boss detrás de su propio imperio de periodismo de moda y estilo de vida -buahjajajaja-. Mentira, tan solo este primer encuentro con el mundo laboral adulto convencional ya me hizo crecer y cualquier cosa que suceda, sé que será lo mejor para mí. 

Quizás estas líneas les parezcan dignas de una niña consentida que nunca ha tenido un trabajo en serio, pero es que cuando te gusta mucho todo lo que haces no se vuelve un trabajo por más en serio que te lo tomes.

¿A ustedes qué tal les fue o les ha ido con esas primeras experiencias laborales?

Besis,

M.

 



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6 comentarios

  1. Welcome to la vida de las entrevistas jajaja. Esa es mi vida ahora. Vamos a ver que nos espera

  2. Mi primera entrevista también fue un boom para mí, sobre todo porque yo sí estaba activamente buscando un trabajo y por eso el día de la entrevista estaba súper emocionada (aunque no nerviosa, no sé por qué no me pongo nerviosa…). Muchísima suerte en futuras entrevistas y espero de verdad que algún día encuentres alfo que encaja contigo.

    Un beso,
    Limey x

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