OUTFIT PARA LA PRIMERA ENTREVISTA DE TRABAJO

Un outfit working girl un poco más suave y clásico: pantalón bluejean y camisa de botones –de hombre-.

 

Parte de la seguridad en mí misma me había dicho que obviamente me volverían a llamar de la empresa en la que apliqué al cargo de Visual Merchandising. La otra parte no lo quería creer, o, en el peor y más arrogante de los casos, no lo quería.

Cuando volvieron a llamar para convocarme a una entrevista con la Jefa del personal yo estaba en un organismo público haciendo unas diligencias. ¿Un momento más inoportuno que justo cuando te están atendiendo? No lo creo.

No obstante, contesté el teléfono y, efectivamente, era de ahí. Me preguntaron si podía ir a una entrevista a las nueve de la mañana. Pensé en negarme de una vez por todas y dije que no podía, a lo que me respondieron que si a las dos de la tarde era una hora más cómoda para mí.

Entre la ligera insistencia de la muchacha y mi apuro por colgarle dije que sí, que nos veíamos al siguiente día a las dos de la tarde.

De nuevo volvieron las dudas, posibilidades, ventajas y desventajas de continuar en el proceso. ¿Necesito o no necesito trabajar? o peor….

¿QUIERO O NO QUIERO TRABAJAR AHÍ?

Sonará malcriado, arrogante, sifrino o el adjetivo que quieran ponerle, pero esa es otra de las cosas que me pregunté o aún me pregunto. ¿Quiero o no quiero trabajar para alguien más? La respuesta varía según la propuesta que puedan hacerme.

Para nadie es un secreto que ante la situación actual de Venezuela, cualquier relación entre un sueldo mínimo –y hasta aquellos salarios de un poco más- y la vida adulta independiente no tiene cómo funcionar.

Además, muchos de mis colegas recomiendan más el trabajo como freelance actualmente. Se gana más y te esfuerzas menos. Entonces, ¿hasta qué punto vale la pena trabajar con un horario full-time si aún mis papás no me están corriendo de mi casa y puedo conseguir algo qué hacer desde ahí?

Sin mencionar que el blog cada vez crece más y demanda más tiempo. Sumándole a eso que esto es un proyecto personal que, aunque no haya sido creado en un principio para generar ingresos, se ha convertido en un trabajo más. Aunque no lo sienta como un trabajo y aún no genere tanto como para mantenerme.

 

Mi primera entrevista de trabajo

No obstante, tal cual como hice con el primer llamado, fui. A la una y cuarenta minutos estaba allí de nuevo.

Cuando llegué, aún la persona que me tenía que atender no había llegado. No importa, yo solo quería ser puntual y llegué antes. Me puse a dar vueltas alrededor de la tienda para estar familiarizada con el lugar.

Me aprendí la tienda de arriba abajo y de abajo arriba. Ya hasta tenía ideas que podría desarrollar si continuaba en el proceso de empleo y posteriormente comenzaba a trabajar allí.

A pesar de que nuestra entrevista estaba pautada para las dos de la tarde, me atendieron casi a las tres. Estaba a punto de llamar a mi mamá para preguntarle qué tan sensato y adecuado era irme, cuando apareció la jefa de personal.

Entré al mismo salón que la vez anterior. Pedí permiso para cargar el celular –había gastado casi toda la batería- y me senté a esperarla mientras ella buscaba unas carpetas y otros documentos.

En 22 años nunca había ido a una entrevista formal de trabajo. Quizás muchos lo vean como algo muy inmaduro y otros como algo bastante normal, pero el hecho es que esa situación era nueva para mí.

Del outfit working girl a la entrevista

Había ido vestida menos producida que la vez anterior. Un jean básico y una clásica camisa de rayas –de hombre-. Los zapatos eran ese plus entre lo clásico, lo moderno y lo trendy que le dio el punch al look.

Sin embargo, creo que estaba mejor vestida de lo que imaginaron y lo había notado al entrar, pues todos me miraban con esa expresión curiosa con la que ves a alguien a quien no estás acostumbrado.

La entrevista fue, quizás, como cualquier otra entrevista de trabajo en el mundo. Par de preguntas sobre mí, sobre qué hago, mi familia, mis estudios, mis amigos, mi novio. Otras más personales sobre virtudes y defectos que creo tener.

Lo que más me llamó la atención fueron unos casos planteados en lo que tenía que responder con situaciones reales. Me pareció curioso cómo a través de esas hipótesis podrían hacer algún perfil sobre mí.

No soy la mejor hablando con personas desconocidas, pero siento que me desarrollé bastante bien para lo tímida que soy.

A penas terminó la entrevista yo misma pude llegar a las conclusiones que quizás ellos estén leyendo en este momento. Sé que hice bien y qué hice mal durante la entrevista, pero me tiene sin mayor cuidado, pues fui yo misma en todo momento.

Creo que lo más importante es eso, que fui yo misma. Natural, espontánea y muy pero muy honesta. De hecho, me sinceré hasta el punto de confesar que estaba a punto de irme cuando me llamaron para atenderme.

Por ahora sigo esperando a ver qué es lo que va a pasar. Estoy dejando que todo fluya, pero estoy consciente de todas las condiciones que deberían darse para que el trabajo me motive más allá del cargo.

Me encantaría saber ¿qué opinan? ¿Soy muy consentida? ¿O está bien que me piense mejor todo lo que implica un trabajo full-time?

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2 comentarios

  1. nunca he tenido que hacer una entrevista de trabajo porque soy maestra, pero me parece super acertado tu look.

    un beso preciosa y feliz semana
    http://www.aprendiendoaquererme.com

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