¿POR QUÉ NECESITAMOS RUTINAS? FT. ZAFUL

El ahorro de energía y la estabilidad emocional son de las principales razones por las que es bueno tener una rutina y Zaful es la razón que me ha hecho retomar la mía.

La rutina de lo conocido es algo que casi todo ser humano encuentra reconfortante. 
Marta Hurtado de Mendoza.

 

En alguna clase de alguna materia de Ciencias de la Comunicación, quizás Sociopolítica de la Comunicación, o quizás no, el profesor Carlos Villarino nos explicó cómo el hombre es el peor canal de comunicación en el proceso.

Necesita dormir al menos un tercio de las 24 horas del día, además de comer y asearse–lo que también quita tiempo-, compromete la fidelidad de la información y así otro tanto de razones más.

Entre todo esto, se explicaba que el hombre, para ahorrar energía, necesitaba rutinas, y es una de las cosas que mi memoria –insólitamente selectiva- guarda de esas clases y cada día lo compruebo más.

Esa rutina de la que muchos dicen que necesitan salir, esa en la que otros alegan no quieren estar o cualquier aspecto negativo que se diga de ella. Esa “costumbre o hábito adquirido de hacer las cosas por mera práctica y de manera más o menos automática”, según la RAE, es necesaria en nuestra vida. Y no por cuestiones afectivas o voluntarias, es una cuestión hasta biológica.

¿Se han fijado que cada vez que nos falta alguien, ya sea por muerte o por terminar nuestras relaciones sociales con esa persona, lo que más se extrañan son las costumbres? ¿O alguna vez te has preguntado por qué esa amiga no termina de finalizar una relación muy dañina con su novio de años? La respuesta está en que salirnos de la rutina nos causa incomodidad y hasta estrés o depresión.

Hay estudios realizados a viudas donde éstas concuerdan en que lo que más echan de menos cuando se muere su pareja son las actividades del día a día. Muchas de ellas ni siquiera recuerdan o destacan los viajes o experiencias muy especiales. Las opiniones se encuentran y coinciden en el café juntos por la mañana o la cena de todos los días.

Y no solo en el aspecto emocional una ruptura de la rutina nos afecta, también en el ámbito físico. Cuando viajamos y estamos expuesto a factores climáticos distintos o a hábitos alimenticios diferentes a los que estamos acostumbrados, nuestro cuerpo reacciona. Muchas veces en rechazo a lo que está ocurriendo y algunas veces esto es tan fuerte que nos enfermamos.

Pero… ¿Por qué necesitamos rutinas?

Según la definición de la RAE, la rutina nos hace hacer las cosas de forma automática, sin razonarlas. Esto puede ser contraproducente si no se entiende del todo. Al hacer las actividades de manera inconsciente, estamos actuando sin pensar y muchas veces esto hace que se nos olvide que ya hicimos algunas cosas.

No obstante, ¿qué pasaría si pensamos sobre absolutamente todo lo que vamos a hacer? ¿lo han pensado? Nuestros pensamientos se convertirían en algo como Instrucciones para subir una escalera de Cortázar con respecto a TODO lo que tengamos que hacer.

Si fuésemos conscientes de todos los procesos que hacemos de forma automática al final del día estaríamos el triple de cansados de lo que estamos actualmente y sólo a causa de la actividad cerebral que hemos tenido durante el día.

Tuviésemos que pensar en todo lo que tenemos que hacer para hacer el café o el desayuno; o para cepillarnos, o bañarnos.

Por ejemplo: agarra el cepillo de dientes, abre la llave del lavamanos, lávalo, cierra la llave, busca la pasta, tómala, abre la tapa, empuja con los dedos, posiciónala de manera que el contenido quede vertido en las hebras del cepillo, abre la llave otra vez, pasea el cepillo debajo del agua, cierra la llave, lleva el cepillo a tu boca, … Y así haríamos con todo lo que hacemos de manera rutinaria.

¿Se imaginan tener que pensar sobre TODO todo el tiempo? No podríamos. Nos daría el medio día sin haber terminado de hacer la mitad de las cosas que hacemos por la mañana. La energía que ahorramos gracias a no racionalizar algunas acciones, no existiría y no podríamos hacer todo lo que tenemos en el día.

Es evidente que poco nos damos cuenta de todas las actividades que hemos automatizado en nuestro día a día, pero según esto, cuantas más actividades hagamos rutinas, más tiempo vamos a tener para hacer más cosas.

Mi experiencia con las rutinas

Personalmente salirme de mi organización diaria me afecta demasiado emocionalmente. Mis rutinas están un poco bastante determinadas –o al menos para mí es una rutina tener una programación diaria- y que algún factor me haga salirme de ellas, me descontrola la estabilidad emocional.

Hasta irme de viaje –algo que amo- es un poco estresante para mí, pues tengo que salirme de mi rutina, mi programación y poner en pausa todo el calendario de actividades. Por esto es que mis viajes son extremadamente planeados y soy muy poco de improvisar.

Para mí, cada cosa tiene su tiempo en el día y el resto de los minutos pueden ser utilizados para otras actividades que pueden variar según la semana o el día.

Es decir, las mañanas son de café, revisar la agenda y cosas pendientes de ese día, echar un vistazo a las redes sociales, responder algunos comentarios, responder emails, cumplir con compromisos laborales en Pinterest (al menos actualmente), revisar rápidamente el estatus del blog y las entradas de ese día para, finalmente, salir a trotar –en el panorama ideal-.

A la vuelta, una ducha y subir al programa de radio es lo que ocurre. Todo esto antes de las nueve de la mañana. Si sucede algo que modifica este curso de mis actividades sin previo aviso, suelo incomodarme. Es decir, puedo incumplir con ese orden de las cosas siempre y cuando lo haya planeado con anterioridad, de lo contrario, es un estrés asegurado.

Aunque parezca ser una persona muy cuadrada y estructurada, tener una rutina me permite hacer muchísimas cosas diariamente. En la mañana trato de hacer todo eso que tengo pendiente y así, cuando vuelva del programa de radio, tengo tiempo para cumplir con compromisos laborales (en su mayoría sentarme a escribir artículos tanto para el blog como para otros trabajos freelance y las colaboraciones para las revistas) y no tengo que estar pendiente de otras cosas.

Retomando parte de mi rutina con Zaful

Últimamente lo he perdido y no saben el estrés que he estado tratando de manejar. Parece mentira que apenas te salgas unos días de la rutina de ejercicios, ya se te haga difícil volver a ella sin sentir que estás utilizando el tiempo de otras actividades.

Hace unos meses –casi el mismo tiempo que tienen las protestas en Venezuela- dejé de trotar en las mañanas. Lo he hecho, pero de forma muy esporádica y no de manera rutinaria como me había acostumbrado. No se imaginan todo lo que me ha costado retomar.

Este mes volví al yoga (aunque también de forma esporádica) y con ella –y mis nuevos black sports bra de Zaful- retomé mis mañanas de trote. Por ahora está siendo medio intermitente, pero como sabrán, la emoción de estrenar, más el hecho de que las piezas son de muchísima mejor calidad de la que esperé, me está moviendo y espero volver a tenerlo como un hábito diario, como parte de mi rutina.

Además, que ya mi estado emocional me pide a gritos que haga ejercicio, pues necesito airear mis pensamientos y controlar la ansiedad. Parece mentira todos los beneficios de las actividades cardiovasculares en nuestra vida, ¿verdad? Aunque eso ya es otro tema…

-M.

sport bra de Zaful

 

 

Enlace para bookmark : Enlace permanente.

4 comentarios

  1. Qué buen post, me encantó! Todo es tan cierto! <3

    https://danielasoriano.com/

  2. Muy cierto todo… yo ando haciendo un esfuerzo de hacerme rutinas, porque a veces creemos que depende de tener un trabajo o estudiar algo y la verdad es que uno mismo debe hacerse sus rutinas ¡Me encantaron las fotos! Bello el conjunto deportivo. Sigue así Michi, éxitos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

  • 728x90