¿FELIZ DÍA DEL PERIODISTA? FT. ZAFUL

Mañana es el Día del Periodista y tengo sentimientos encontrados al respecto (con un printed dress de Zaful). 

¿Feliz día del periodista ? ft zaful

“Aunque se sufra como un perro, no hay mejor oficio que el periodismo”
Gabriel García Márquez.

 

Desde hace 5 años vivo una dicotomía el día del periodista. Por un lado, están esos que me felicitan sólo por estudiar la carrera y estar “encaminada a la profesión”. Por otro, están los que lo hacen porque sienten que ejerzo (mediante el blog) mi labor como “periodista de moda”. Y, por último, estoy yo que esperaba, con ansias el año cinco de mi carrera para celebrarlo con todo gusto y recibir esas felicitaciones con los brazos abiertos (sin dudar ni decir gracias por cortesía).

Pero… ¿Qué pasa con este día del periodista? Más allá de cómo lo sientan los demás. Hablaré de lo que pienso sobre mañana y de cómo me siento yo.

 

Sí, es verdad que con el blog trato de ejercer lo más posible como comunicadora en el ámbito de la moda y el estilo de vida. Pero también es cierto que yo soy un poco hater con todos aquellos que tienen un blog y ya se creen periodistas.

Hay sus matices, por supuesto. Hay gente que nunca ha estudiado nada referente a la escritura y suelen ser muy buenos. Pero hay otros que sólo por tener un número de seguidores y un espacio dónde decir cualquier cosa ya se creen Gabriel García Márquez. Y a esos son a los que me refiero con mi odio cuando hablo de que tener un blog no te hace comunicador.  

Por mi parte, ya acepté que todos los días trato de ejercer y de aprender algo nuevo sobre mi profesión, y ahora acepto que me hace falta mi título. Porque no es lo mismo hablar así, que tener “los pelos de la burra en la mano”. Es algo que comparto con las personas más conservadoras en cuanto a las nuevas profesiones que el mundo digital ha dado a luz.

Este año se cumplen cinco de haber comenzado a estudiar comunicación social. Este año, este Día del Periodista, debería estar celebrándolo con título en mano. Pero no va a ser así y eso me tiene un tanto triste y baja de ánimos.

El Día del Periodista para mí

Para los que aún no lo saben, empecé a estudiar Comunicación Social por una serendipia de la vida. Un milagro. Algo que tenía que ser así. Luego les contaré bien la historia sobre mí y mi carrera. Por ahora, bastará decir que desde que entré hay gente que me ha felicitado. Desde ese 2012 en donde apenas terminaba mi primer semestre (ese mismo junio) mis familiares, amigos y algunos colegas me dieron un Feliz Día del Periodista.

Evidentemente, yo di las gracias, aceptándolo o no, pero ahí comencé a entender qué podía significar eso. Y desde ahí hasta hoy, esperé que en el 2017 pudieran decírmelo con propiedad. Porque ya estaba graduada y ejerciendo lo que Gabo llamó “el mejor oficio del mundo”.

Tristemente, no será así. Y me resulta deprimente, no obstante, sé aceptar que las cosas son como tienen que ser porque hay situaciones que se escapan de nuestras manos. Ha habido varios paros universitarios durante mi carrera y la situación de protesta en el 2014 también duró varias semanas que retrasaron el semestre en curso.

Aun así, la Escuela había hecho lo posible por mantenernos dentro de un calendario ideal. Lo fue así. En febrero de este año se celebró un Acto de grado en el que entraron aquellos de mi corte que se apuraron y decidieron hacer la tesis en tiempo record. Yo no quería que mi trabajo de grado fuese una experiencia traumatizante, extenuante ni emocionalmente agotadora así que decidí aceptar el Acto de grado de noviembre de este año. Es decir, a estas alturas, sino tenía ya el título, al menos ya habría defendido la tesis y las felicitaciones serían a una cuasi-periodista oficial. A una a la que sólo le haría falta el papel, pero que ya finalizó totalmente su carrera.

Mi tesis

Había elegido el Acto de noviembre porque queríamos hacer todo con calma. No perfecto, porque siempre se puede mejorar, pero sí excelente y ofreciendo lo mejor que podíamos dar. No obstante, pasó todo lo que no deseaba y, a estas alturas, aún no hemos terminado la tesis.

Y me hace sentir triste, pero, de nuevo, acepto que quizá todo tuvo que ser así. En el fondo, busco echarme la culpa a mí misma por no presionar a quien tuve que hacerlo durante este proceso. Por no empujar más cuando debí o por simplemente dejar que el desinterés de otras personas impregnase mi rutina y calendario.

A la vez, en este proceso, he aprendido a comprenderme, a saber, que esa culpa, que hago mía, no me pertenece del todo. Siempre me he exigido mucho a mí misma y eso es algo que considero muy positivo. Sin embargo, este año he entendido que a veces hay que bajar la velocidad. Hay que saber cuándo parar. Y, sobre todo, distinguir entre lo que está en nuestras manos y lo que se escapa de ellas.

No podemos obligar a los demás a hacer cosas que no quieren, por más que lo intentemos y empujemos y empujemos. Nosotros tenemos nuestras propias batallas y luchas. Una cosa es ser atento, comprensivo y altruista, y otra querer afectar algo que no está dispuesto a contribuir con el bien conjunto.

Todo no son malas noticias ni tristezas en este post. Aunque la tesis no está lista ni la hemos defendido, está casi terminada y estamos listas (mi compañera y yo) para enfrentar lo que tengamos que hacer para poder lograr entrar en el Acto de noviembre. De igual manera dando lo mejor que podemos. Si no es así y fallamos, prepárense para otro post con estas vibras tristonas y nostálgicas.

-M

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2 comentarios

  1. ¡Michi! Todo pasa por una razón y el momento será cuando tiene que ser ¡Ánimos y te deseo el mayor de los éxitos!

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