Cómo lidiar con la crisis, trabajar y dedicarte tiempo a ti

Algunos “tips” para lidiar con la crisis o las situaciones difíciles que vivimos actualmente. 

“La persona más influenciable con la que hablarás todo el día eres tú. Ten cuidado entonces con lo que te dices a ti mismo. ”
Zig Ziglar

 

Hace par de meses, cuando comenzaron los sucesos de protestas en Venezuela… -Ya va, ¿qué loco decir “par de meses”, no?-, exactamente cuando El Valle comenzó a “rebelarse”, una amiga me comentó que otra amiga –más de ella que mía- le había dicho que una vecina se lanzó desde un piso 18 por no tener comida y verse en la imposibilidad de seguir obteniéndola.

Fue esa clase de comentario que, aunque es sorprendente dejas pasar porque, entre tantas cosas, había una situación de calle a la que tienes que “prestarle más atención”. No era el primer suceso de ese tipo del que me enteraba y mucho menos sería una noticia de primera plana.

Estoy bien lejos de ser psicóloga y aún más de ser analista política. Aunque lo fuese, creo que la situación en Venezuela es más complicada de lo que cualquiera con el conocimiento y la experiencia necesaria puede comprender a primera leída.

Nunca ha sido solo una “oposición” y un “oficialismo”. Cada uno tiene distintas vertientes y muchos intereses diferentes, pero ahorita mismo el panorama es bastante más complejo de lo que ha sido nunca y creo que en la historia del país no habían existido tantas posturas políticas distintas en una sola posición.

Quizás los “oficialistas” –para no llamarlos ni Chavistas ni Madutistas porque tampoco han sido lo mismo desde que aparecieron los términos- no tengan tantos espectros de su posición, pero los que estamos del otro lado del charco ya no solo diferimos de éstos, sino entre nosotros mismos. Que si vamos a regionales, que si no, que si María Corina, que si Ramos Allup.

Me disculpo de antemano con mis lectores que no son de Venezuela y no entienden ni la cuarta parte de lo que les estoy tratando de decir.

La fórmula del venezolano actual

El punto es que, entre tanta confusión y desconcierto, más el hecho de no poder/querer cumplir con nuestras labores rutinarias a causa de marchas, trancazos, plantones u otro tipo de protestas, la vida se vuelve un completo caos. Y lo peor del caso es que se ha vuelto algo “normal”. Parte de nuestro día a día. Hemos adaptado nuestra rutina a la situación que vivimos desde hace más de tres meses.

Eso nos hace preguntarnos ¿qué estamos haciendo? ¿está bien que trabaje? Si no trabajo, ¿qué hago? ¿cómo vivo? ¿esto será para siempre? ¿voto? ¿a quién le hago caso? ¿qué decisión política es coherente? Y, en muchos casos, la respuesta, inmediata y desesperanzada es: estamos jodidos.

Y toda la confusión e incapacidad de llevar una vida normal conllevan al desánimo y la depresión. Esto sin agregarle la crisis económica, de desabastecimiento y social que ya teníamos antes de todo esto, porque aunque también colabora con el hueco, es otro tema.

De manera que nuestra formula quedaría así: diferencias entre la oposición que no conllevan a nada + confusión política + la marcha/tranca/plantón que ya no está teniendo ningún resultado positivo + pensamientos pesimistas = caos y depresión. Y si la cosa queda de esta forma, ¿qué hago? ¿cómo continuo con mi vida?

Evidentemente cada quien tiene sus métodos, porque cada quien también ha elegido de qué manera afrontar esta situación. Muchos siguen yendo a las convocatorias, otros han dejado de ir, pero aportan de otras formas. Algunos simplemente se fueron del país y el resto está en el limbo de la indiferencia.  

Este no es otro post fallido sobre qué podemos hacer con respecto a Venezuela. Este es un post sobre qué podemos hacer con respecto a nosotros mismos.

¿Qué hacer para lidiar con la crisis, trabajar y dedicarte tiempo a ti mismo?

Lo primero que debo decir es que, tal como lo he dicho antes, cada quien tiene su táctica para no volverse loco y terminar como la mujer del principio de este texto. No busco lanzar opciones estrictas ni inamovibles.

 No busco que mi método para sobrevivir la crisis sea considerado el predilecto o el bueno, mucho menos el malo, es simplemente lo que yo hago. No significa que tú también debas llevar la vida de esta manera, pero se los comparto como una manera de decirles que hay formas de no enloquecer.

Para entender lo que está pasando:

Busco páginas oficiales de noticias y entre los tweets de las personas que, en todo este tiempo, he considerado más coherentes –o acordes a mi posición, en realidad-. Después me dedico a ver qué es lo que dicen los demás –que no piensan tanto como yo, o que definitivamente no piensan como yo- y busco formar mi propio criterio.

Si la situación está muy complicada de entender o crearse un juicio, pienso en qué puedo hacer respecto a lo que ocurre –si es que puedo hacer algo-. Si de alguna manera puedo aportar positivamente a alguna convocatoria o difusión de información, lo hago. Pero si no hay nada que pueda hacer sino “esperar” a que otra gente se pronuncie para saber qué es lo que pasa, pues simplemente me tomo un break y espero.

Suena más fácil de lo que ha sido pero la fuerza de voluntad –y el tiempo- lo ha hecho todo y cada vez lo aplico más.

Para trabajar entre toda esta situación:

Otra cosa que debo confesar o simplemente comentar es que ciertamente no tengo una familia que dependa de mí, ni si quiera soy 100% independiente y mi trabajo tanto en la producción de Alestilo Radio, como con el blog y siendo freelancer, es casi como ser “mi propio jefe” así que no ocurre nada malo si dejo de hacer algo. Esto puede significar bastante en mi manera de afrontar esta situación.

Para la gente que es cabeza de familia o está completamente independizado de sus padres o simplemente es empleado de algo, indiscutiblemente no funciona de la misma manera. No obstante, mi carácter de responsable no me deja simplemente pasar de hacer las cosas y siempre busco la manera de cumplir y trabajar. Aunque a veces esté desanimada.

Por más triste que suene, las protestas son una especie de rutina internalizada y he aprendido a pautar fotos, entrevistas y otros quehaceres los días que no hay convocatoria de calle. Cuando hay convocatorias a las que yo no voy me quedo trabajando desde casa, que la verdad resulta bastante provechoso si no me distraigo viendo noticias o me deprimo en el sofa.

Para tener un break y dedicarme tiempo a mi y mi paz mental:

Llega un punto del día en el que no veo redes sociales. Últimamente uno que otro día me he prohibido revisar twitter antes de dormir porque acto siguiente o no puedo hacerlo, o tengo muchas pesadillas o todo junto. Eso tampoco es nada sano y de nada valdrá “salir de este gobierno” si nosotros terminaremos en el manicomio.

Netflix y todos los tipos de arte en general se han convertido en mis mejores amigos. Siempre tengo un libro te turno que me lleve de viaje hacía los problemas de alguien más, me veo alguna película que haga lo mismo –o me haga pensar- y escucho música que me llene de buen ánimo, tranquilidad y a veces hasta alegría.

Tuve aproximadamente dos semanas sin internet y aunque tengo muchas cosas retrasadas, fue muy positivo porque haciendo otras actividades que no dependen de conexión a la red me inspiré y se me ocurrieron muchas ideas para el contenido que estoy haciendo y haré.

También el trote de las mañanas me ayuda a oxigenar la mente. El sentarme a hablar con mi familia, mi novio o reunirme con mis amigos. Pocas veces lo he hecho en estos últimos meses, pero sin duda algo que me llena el alma y me hace tener un respiro es ver y conversar con mis amigos. Incluso aunque hablemos de política.

Es importante mantener relaciones sanas con las personas que te rodean, y eso es otra cosa que les hablaré después porque lo sigo aprendiendo cada día. No obstante, mantenerte cerca de tus seres queridos, hasta cuando hablen de política, es sano y te hace recordar que we’re all in this together…

 

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Total look: Vestimenta – Lentes de sol: Óptica Caroní – Bolso: Vanessa Boulton

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