Styling a week with Rigall IV

5 looks deportivos para comenzar con el ejercicio edición: el mar, el cielo y yo con ropa deportiva.

"Todas las frases hacían referencia a la fugacidad de las cosas terrenales, 
a la identidad ilusoria de las riquezas y del poder, 
a que nada resiste el paso del tiempo ni la ferocidad de la muerte"
La historia de la ciudad de bronce, Las mil y una noche.

 

A veces, por momentos, me olvido de que vivimos en uno de los países más inseguros del mundo, y cerca de una de las ciudades más peligrosas de él. Algunos días me gusta imaginar que se puede salir a trotar por la mañana o por la tarde sin miedos ni limitaciones. Que se puede estar cerca del mar y sentir el rocío sin preocuparse.

Hoy, quizás, es uno de esos días. Uno de esos días para ir al parquecito nuevo de Macuto y caminar el mirador. Acercarme a sus barandas oxidadas y, sin asco ni pudor, posar las manos ahí. Cerrar los ojos y sentir el rocío del mar. Del amor. El impacto de las olas con el malecón. Es mi Guaira bonita y sus vistas. Es sus atardeceres. Rosas, morados y azules. A veces rojos, a veces naranjas.

Como los que describe Héctor Torres en sus Objetos No Declarados “atardeceres rosas, celestes, grises, púrpuras, amarillos, que dan ganas de llorar, de tan indescriptibles. Atardeceres que limpian todas las penas humanas, para compensar que, después de todo, el pobre hombre, ese que se niega a abandonar este mundo a pesar de todos sus lamentos, vino a él sin saber por qué ni para qué”.

Y mi rostro está húmedo, pero no de llorar. Es el agua que salpica cuando las olas chocan con las rocas. Es el mar salado que quiere comunicarse conmigo. Estoy aquí, ahora, y “nada es más importante en este momento que este momento, y a él te debes dar, porque si no lo haces, te abandonará” (Massiani). Y me doy.

Por el momento olvido que el objetivo era hacer ejercicio y me siento. Respiro. Cierro, de nuevo, los ojos para seguir sintiendo el rocío celestial. Hay paz y por un momento La Guaira, el parque, se desprende del mundo y es un lugar abstracto donde todo está bien. Donde solo importa ese “hic et nunc” latín. El mar, el cielo y yo con ropa deportiva. 

ropa deportiva

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4 comentarios

  1. Vivir cerca del mar es una gozada. No hay nada más bonito y gratificante que respirar el mar y que la brisa de este te de en la cara. Y si puedes hacer ejercicio cerca, observándolo y escuchando las olas, definitivamente estas en el paraíso. Muy buen look amor, me encanta ese conjunto deportivo. Besos.

    http://www.emperchada.es/

  2. Interesante . Aprendo algo con cada web todos los días. Siempre es estimulante poder disfrutar el contenido de otros escritores. Desearía usar algo de tu post en mi blog, naturalmente dejare un enlace , si me lo permites. Gracias por compartir.

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