Tradiciones familiares que me hacen ser quien soy

Sobre las características de las familias latinas y por qué mis tradiciones familiares hacen que formemos parte, orgullosamente, de ese estereotipo cliché.

"...porque si hay un rasgo 'kusturicamente' nuestro es ese afán de reunir, literalmente, 
a toda la familia para cuanto evento social tengamos, 
no importa lo pequeño, intrascendente, rutinario o breve que sea. 
Si el hijito hace la Primera Comunión o la nena participa en su primer concierto de cuatro; 
si el ahijado hace de 'árbol 2' en un montaje de teatro infantil o la sobrinita es promocionada a primer grado,
ahí estará (literalmente, de nuevo) toda la familia, ocupando media sala del escenario, 
como si no se hubiese enterado de la invención de las cámaras de vídeo. 
O como si no estuviesen registrando todo con las cuatro cámaras que llevaron al evento"
Héctor Torres - Calor familiar, le llaman

Una característica predominante de las familias latinas es la calidez. En el mundo entero somos reconocidos por ser “numerosos y unidos”. Aunque cada vez haya más o menos pobreza en este lado del mundo y las familias disfuncionales se vuelvan más frecuentes, ese cliché está muy bien arraigado. Incluso se dice que es lo que nos hace ser más dependientes y menos emancipados. Nos cuesta mucho despegarnos de nuestras familias.

Los jóvenes del resto del mundo suelen independizarse más rápido y las relaciones familiares no representan grandes variables al momento de tomar muchas decisiones. Se podría creer que las características de unión, calidez y sobreprotección de las familias latinas terminan siendo una desventaja en el desarrollo, porque la adultez llega, quizás, mucho más tarde de lo que sería “regular”.

No obstante, tampoco es un secreto que los latinos somos más alegres. Si bien no nos ubicamos en los primeros lugares de los países más felices del mundo, porque el estudio se centra en bienestar a partir de ingresos, libertad, confianza, esperanza de vida saludable, apoyo social y generosidad, así que no la tenemos fácil, de este lado del mundo somos menos propensos al suicidio. Personalmente, creo que nuestra crianza tiene mucho que ver en esto último.

Tenemos más apoyo, por lo tanto, ese sentimiento de soledad que representa una de las principales razones causantes del deseo de poner fin a la vida propia, no tiene mucha cabida. Por supuesto que es un argumento muy general y apoyado en lecturas informales y cultura general. No necesariamente es estrictamente así, porque hay mucho más que estudiar.

De igual manera es cierto que muchos de nuestros hábitos y rasgos personales tienen que ver o tienen un inicio en nuestros padres y la manera en la que hemos sido criados. Lo que no significa que no podamos cambiar o ser distintos a nuestros familiares. Esto solo nos dice que tenemos punto de comparación.

Tradiciones familiares que me hacen ser quien soy

En cuanto a mí, mi familia es el estereotipo de familia venezolana contemporánea: números, alegres y unidos. Y no me molesta. Al contrario, me llena de orgullo porque dentro de todo, tengo valores invaluables que han sido determinantes en mi crecimiento e identidad. Casi todos parten de las tradiciones familiares que tenemos.

Desde tratar de estar presentes en todos los cumpleaños, pasando por celebrar fechas especiales unidos, hasta hacer almuerzos de vez en cuando para reunirnos. Mantener ese vínculo constante es lo que nos ha permitido crecer como familia y tendernos la mano cuando alguien necesita de otro. No hay Navidad que se celebre, ni Año Nuevo que entre, sin que estemos juntos. Así como no hay Día de las Madres o del Padre que no se haga algo en familia.

Mi familia es la principal muestra de que no importa cuáles son tus gustos o tu forma de ser, las personas que te quieren te apoyan así no te comprendan. Cada quien se admira y respeta a su manera. A unos por ser muy solidarios y generosos, a otros por ser extremadamente trabajadores y a algunos más por saber cómo siempre hacer un chiste de todo. Aunque solo sepan hacer eso: chistes.

Por supuesto que hay sus peleas, sus diferencias y sus desacuerdos de vez en cuanto. Somos demasiados como para no tenerlas. Mi bisabuela tuvo 11 hijos y los tres varones son el cliché de todo macho del siglo pasado: varias mujeres y muchos hijos. Para cuando murió en el 2012, tenía más de ochenta nietos, pasaba los cien bisnietos y había logrado conocer a más de diez tataranietos. Es decir, yo tengo más de una centena de primos (directos y segundos) y puedo decir que conozco a la mayoría y los veo con frecuencia –a los que siguen en Venezuela.

Sí, yo soy bastante unida a mi familia. A pesar de amar los viajes, conocer otras culturas, lugares y personas, y hasta preferir estar lejos por un tiempo, es poco probable que reciba algún año nuevo lejos de ellos. Al menos por ahora.

las tradiciones familiares que me hacen ser quien soy

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