Cusco, Cittá Eterna

Un viaje relámpago por Cusco, la Cittá Eterna de América.

Escribir es, contra todo lo que se pueda pensar, un
ejercicio muy simple: consiste en elegir palabras. Ni mucho más ni mucho menos.
Elegir palabras.
Martín Caparrós

Según la Guía de Viajes y Compras 2013 de Vogue, Cusco debe ser considerada la Cittá Eterna. Es más, para ser más específica, en la revista escribieron: “Aunque la identifican como ‘La Roma de América’, tal vez su homóloga del mediterráneo es quien debía ser llamada ‘El Cusco de Europa”. Cusco es icónica. Donde mires hay algo bello y fotogénico. Incluso cuando las viviendas son populares están rodeadas de montañas verdes impresionantes.

Lo supimos desde que íbamos en camino a la Ciudad. Ese martes 20 de noviembre de 2018, amaneció a las cinco de la mañana y antes del primer rayo de sol, y sabíamos que nos esperaba lo incierto pero estupendo. Estábamos entre altas montañas llenas de verde. Teníamos casi cuatro meses sin saber qué era una montaña verde. En Lima son todas marrones. La locación de Instagram arrojó el nombre de Chalhuaca y por lo que escuchamos, aún faltaban horas para llegar a Cusco.

Recuerdo cómo esa madrugada me dio una “pálida”. Yo, que ni en las carreteras más trancadas de Venezuela me mareo, sentí y vivió esa expresión de “se le fueron los colores del rostro”. Me sentí tan mal que mi breve molestia no pude ser otra cosa que los nervios de estar cerca de uno de los lugares con los que más he soñado en mi vida. Me propuse relajarme, intentar sacar un poco esos gases que me estaban generando náuseas y respirar conscientemente hasta que me durmiera. Lo hice.

Un camino a través del cielo

El camino desde la Ciudad de Cusco hasta Santa María en autobús es majestuoso. Una montaña es más imponente que la otra. Si ya estaba fascinada con eso, no podía imaginar cómo se sentiría Machu Picchu. Desde mi ventana, Ollantaytambo pareció un pueblito acogedor y muy bonito. Fue un camino a través del cielo. Eso definiría todo el trayecto. Eso decía J de vez en cuando, en esos momentos en los que la ventana se tornaba solo blanca; tan blanca que no se veía nada más.

Un martes a las nueve de la noche, los pueblos pequeños duermen, exceptos si hay juego de fútbol. Nunca sabremos qué ocurre en los más incognitos rincones del mundo. A las nueve de la noche –las ocho en Venezuela- mis papás seguro estarían mirando la tele. En Punta Cana o Cancún alguien pre despachaba. Y todo sin imaginar lo que puede estar ocurriendo al otro lado del mundo donde ya era el siguiente día. En Santa María todos ven el amistoso Perú – Costa Rica. Incluso el conductor del colectivo que nos llevaría hasta Santa Teresa, quien nos hizo esperar la menos quince minutos excusándose con el juego.

El camino de Santa María a Santa Teresa es terrorífico. Hay momentos en los que se siente que una rueda está pegada de la montaña y la otra casi sobre el barranco. Haberlo hecho de noche no fue lo más alentador. Hace que pienses en todos los cuentos que has escuchado sobre carreteras como esa. Un camino casi virgen, de tierra. Llegando a Santa Teresa, Perú hizo un gol. Fue un rayito distractor ente tanto susto. Cuando estábamos escogiendo nuestra habitación, metió otro. De hecho, en el hostal no nos atendió la encargada o dueña. Salió un niño de apenas siete u ocho años, nos condujo hasta el lugar y nos cobró. Su mamá miraba el partido.

Un paréntesis

Los días del medio de la estadía en Cusco corresponden a Machu Picchu y la Montaña de los 7 colores. Dos lugares que tienen sus propias entradas.

Cusco: el final

El sábado 24 de noviembre terminó el sueño. Fue nuestro último día en Cusco. Nos enamoramos de sus calles, sus lugares y sobretodo de su gente. Trajimos muchos recuerdos en nuestros corazones y dejamos muchas memorias entre sus calles y lugares. Sobre todo en el Hostal Colonial, en el Mercado de San Pedro, el supermercado Orión, en el Arco de Santa Ana –lugar por donde entraron los primeros conquistadores a Cusco y a donde subimos en búsqueda de un hostal barato- y sus muchas plazas y catedrales. Solo nos quedó una frase latiendo fuertemente: Gracias por tanto, Cusco, Cittá Eterna.

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12 comentarios

  1. Hola guapa!! Que bonito es Cusco! Y como me gustan tus contenidos viajeros 😀 Por cierto, me encantan tus pantalones 😉

    Un beso mi ChicAdicta y feliz día

  2. De verdad que con tus fotos cada vez me dan ganas de viajar a Peru! Ojalá pueda hacerlo más pronto que tarde…
    un beso guapa!

  3. Hola guapa
    NO conocía Cusco, ni siquiera había visto fotos y me ha encantado esta ciudad
    Deja totalmente sin palabras y es que tiene un aire mágico, quiero ir!
    Un besazo

  4. ¡Qué maravilla de lugar u de fotos! Tomo nota de todo lo que nos cuentas para visitarla en cuanto pueda. ¡Besitos!

  5. Es precioso. Una amiga viajó y se quedó enamorada de la ciudad. Siempre me habla maravillas de allí, así que tendré que apuntarme este destino. Un abrazo!

  6. Es realmente hermoso e impresionante! Me encanta leer tus posts y ver cada fotografía que me hace viajar también <3

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