I have at least three New Years Resolutions that I repeat every new January. One is learning to swim – yes, I live in a coastal state and I don’t know how to do it -, to ride a bike – everyone tells me I didn’t have a childhood – and the other one is to drink more water. This one, the latter, is the one I work a little more every year. I have not been able, at all, to eliminate artificial, carbonated or sugar-filled drinks, but every year I include habits that I maintain for more or less time to motivate myself to consume more of that “vital liquid”.

I once wrote, as a note to myself: «become disciplined and establish habits and routines when you are motivated, so you can stick with them when you are not.» And one of those practices that I have tried to forge motivated and maintain by discipline is to drink water. It has cost me a lot, because in my house, for example, my mother doesn’t even like water and there is always some other flavored drink to replace it. Always. I mean it. And evidently I also preferred them before water, at least until a few years ago.

Today, I can say that I have gone through some customs that I have tried to maintain. Some have worked more than others and some I maintain more than others, all of them depending on the time, but all have served me at least for a certain time in certain periods of my routine. It’s just that when I change this abruptly, my habits are also affected, obviously.

Of the customs acquired by water that have worked the most for me, they are:

  1. To always always always always have my keepto water bottle full and close at hand.

It works perfect for me especially when I am doing tasks that require concentration and cause me that anxiety to eat. If I have my water bottle nearby, I drink water. Low anxiety to eat and it is healthy.

  1. Substitute afternoon coffee for tea or just water. 

During those first months of extremely radical and strict quarantine of 2020, I wanted to substitute afternoon coffee for tea or water. I was consuming too much coffee because obviously I was spending the whole day at home and it was fine for me -at least for a while- to replace it. Then, when I started to have a semi-or pseudo-face-to-face routine, things have changed a lot.

  1. Exercise or walk a few minutes a day. 

Hereditarily, I suffer from circulation so I have had to maintain the habit of walking – or jogging when motivation and organization allow it – daily for health reasons, rather than aesthetics. Well, and because I really like walking or running, to be honest. The point is that this is a time of day where I also consume water and it has been maintained.

I think these three practices are the ones that have worked the most for me. Really, they work. The others I have not kept as long as these and I have even forgotten them. I don’t deny that with meals I almost always have another drink, but if it does not exist, I no longer have problems with including water. Unlike years ago where I couldn’t even take a sip because I didn’t like it.

3 Tips para tomar más agua 

Tengo, por lo menos, tres resoluciones de año nuevo que se repiten cada nuevo enero. Una es aprender a nadar -sí, vivo en un estado costeño y no lo sé hacer-, a rodar bici -todo el mundo me dice que no tuve infancia-, y la otra tomar más agua. Esta última la trabajo cada año un poco más. No he logrado, para nada, eliminar bebidas artificiales, gaseosas o llenas de azúcar, pero cada año incluyo hábitos que mantengo más o menos tiempo para motivarme a consumir más de ese “líquido vital”. 

Una vez escribí, como nota a mi misma: “hazte disciplinada y establece hábitos y rutinas cuando estés motivada, para que puedas mantenerlos cuando no lo estés”. Y una de esas prácticas que he tratado de forjar motivada y mantener por disciplina es tomar agua. Me ha costado mucho, porque en mi casa, por ejemplo, a mi mamá ni siquiera le gusta el agua y siempre hay alguna otra bebida con sabor para sustituirla. Evidentemente las prefería hasta hace algunos años. 

Hoy puedo decir que he pasado por algunas costumbres que he tratado de mantener. Algunas han funcionado más que otras y algunas las mantengo más que otras dependiendo de la época, pero todas me han servido por lo menos por un tiempo determinado en ciertos períodos de mi rutina. Es que cuando cambio bruscamente ésta, también mis hábitos se ven afectados, evidentemente. 

De las costumbres adquiridas por agua que más me han funcionado, están:

  • Tener siempre siempre siempre siempre mi termo de agua lleno y a la mano. 

Me funciona perfecto sobretodo cuando estoy haciendo tareas que requieren de concentración y me provocan esa ansiedad de comer o chuchar. Si tengo el termo cerca, tomo agua. Bajo la ansiedad de comer y es saludable.

  • Sustituir el café de las tardes por té o agua sola.

Durante esos primeros meses de cuarentena extremadamente radical y estricta del 2020, quise sustituir el café de las tardes por té o agua sola. Estaba consumiendo demasiado café porque evidentemente pasaba todo el día en casa y me fue bien por un tiempo sustituyéndolo. Luego, ya al comenzar a tener una rutina semi -o seudo- presencial, las cosas han cambiado bastante.  

  • Hacer ejercicio o caminar unos minutos al día.

Hereditariamente sufro de la circulación por lo que he tenido que mantener el hábito de caminar -o trotar cuando la motivación y la organización me lo permiten- diariamente por motivos de salud, más que por estética. Y realmente porque me gusta. El punto es que este es un momento del día en donde también consumo agua y se ha mantenido.

Creo que estas tres prácticas son las que más me han funcionado y funcionan. Las demás no las he mantenido tanto como éstas y hasta se me han olvidado. No niego que con las comidas casi siempre tengo otra bebida, pero si no existe, ya no tengo problemas con incluir agua. A diferencia de hace años, donde no podía ni tomar un sorbo porque no me gustaba.