La importancia de los zapatos en la historia y por qué comprar calzado español

Zapatos es lo que más me gusta y menos compro. Aunque a veces lo subestimemos, el poder que tiene el calzado indicado en una situación es indiscutible. “La elegancia empieza por los pies” dicen en el sitio de bravojava.net y para mí tienen razón. No es gratuito que a Cenicienta se le quedara la zapatilla de cristal en el palacio. Ni que Mr Big decidiera proponerle matrimonio a Carrie Bradshaw en –o con- sus famosos Manolo Blahnik azules, que quedaron inmortalizados en la historia más allá de la serie. O que Blair hiciera una alusión al primer ejemplo, también, dejándole su zapato a Louis Grimaldi, Príncipe de Mónaco, como indicio de una segunda oportunidad.

Y así, hay un millón de referencias que podríamos usar sobre lo importante que han sido los zapatos a lo largo de la historia. Los famosos zapatos rojos de Dorothy en el Mago de Oz, las botas over the neek de Vivian Ward (Julia Roberts) en Pretty Woman, la popularización de las ballerinas (zapatillas tipo bailarina) como un calzado casual por Audrey Hepburn y su “cara de ángel” (Funny Face), o ese par de zapatos negros de Holly Gotlightly. Definitivamente, si algo te hace sonreír, vale más de lo que cuesta.

Y no sólo en películas, también en la vida real Lady Gaga demostró que su calzado predilecto eran los armadillos de Alexander McQueen (aunque a muchos nos parezcan grotescos u ordinarios); así como Catherine Deneuve también llevó al estrellato los Belle Vivier e hizo que la hebilla cuadrada fuese emblemática y uno de los diseños más copiados en otros calzados del mundo.

Por supuesto, no todo ha sido feliz, se dice que Naomi Campbell aún no perdona a Vivienne Westwood por el “pequeño” desliz ocasionado al modelar sus plataformas durante un desfile en 1993. Aunque de vez en cuando lo recuerde con humor y de hecho en ese mismo momento hay salido airosa de una forma encantadora, su caída le pudo haber costado el tobillo.

El calzado español y la importancia de los zapatos

Y así podríamos hablar largo y tendido sobre lo importante que han sido, son y serán los zapatos indicados en cada momento. Los zapatos pueden devolverle –o darle- la vida a un look. Marilyn Monroe dijo “dale a una mujer los zapatos adecuados y conquistará el mundo” y es completamente así. Iris Apfel le agregó el cabello arreglado y cambió la frase final por “conseguir lo que quieras”. De esta manera, nos dijo Si tu pelo está bien arreglado y llevas buenos zapatos, puedes conseguir lo que quieras”.

Y por ello siempre se compite por la calidad de los zapatos –y por eso a mí me cuesta tanto decidirme para comprarlos-. Tienen que ser únicos, versátiles pero auténticos y, sobre todo, de muy muy buena calidad. Por eso me gusta tanto el calzado español. Además de la gran variedad, la calidad y la pasión con la que muchas marcas trabajan estas piezas te conquista.

Lo que se produce en España tiene ese sello auténtico que garantiza un producto hecho con el mejor de los materiales posible y mucho, pero mucho empeño. Los españoles saben que, como lo mencionan no sólo las mujeres, sino también los hombres apasionados por el buen vestir: el calzado adecuado puede ser suficiente y nunca estar de más.

Los zapatos correctos pueden cambiar días, semanas, meses y hasta vidas. Si no, pregúntenosle a Cenicienta, a quien ya mencionamos, cuyo sueño hecho realidad se debe a una zapatilla de cristal. Es difícil encontrar a alguien que no se preocupe en lo absoluto por su calzado. En cambio, es bien fácil descubrir personas con aficiones irracionales y desmedidas por ellos.

Anna Dello Russo, italiana icono de la moda, ha dicho, puedo estar desnuda siempre que lleve el par de zapatos adecuado”. Su estilo, extravagante y bastante ornamentado –digno de su nacionalidad- lo comprueba. A pesar de sus conjuntos elaborados y exagerados, el calzado nunca queda eclipsado.

Sin irnos demasiado lejos, mi difunta abuela paterna no contaba con muchos recursos para mantener a sus cuatro hijos, pero siempre llevaban los zapatos impecables. Ella decía que los zapatos eran la carta de presentación, que por ahí podías divisar muchos aspectos de la vida de las personas.

Lo creo así y es por ello que cada día me esfuerzo porque mis looks se complementen perfectamente con ellos, o éstos me eleven lo que llevo.