Despedidas de soltero y soltera al aire libre, otro hábito de nueva normalidad adquirido.

Paradójicamente, mientras más inciertos sean los tiempos, más lírica encontramos a nuestro al rededor; 
mientras más sombrío sea el momento, más energía creativa se libera.
Cecilia Casero

De los seis amigos que conservo de la Universidad, es decir, de los buenos, de los que aunque no hablemos todos los días sé que cuento con ellos y ellos saben que cuentan conmigo. De los que alguna vez fuimos un grupo o de los que la palabra inseparables era sinónimo de amistad. De esos puedo contar a seis. Y de esos seis, cuatro están casados, uno en la relación estable y probablemente más bonita que ha tenido y el otro, como yo, en el limbo de las relaciones interpersonales amorosas.

De los que están casados sólo una lo hizo en Venezuela y cuando todos estábamos juntos. Fue algo pequeño y, en verdad, entre tanto drama pre-adulto, no pude ir. Recuerdo fue un diciembre en el que la estabilidad emocional estaba un poco lejos de mi Navidad y entre varios sucesos que no me dejaron tener algún equilibrio, estuvo el de no poder ir a la boda de mi amiga.

Pero si rebobinamos a unas semanas antes, recuerdo una seudo despedida. O un día en el que compartimos mucho y lo tengo en la memoria. Desde ese año en el que disfrutamos demasiado juntos, mi amiga se casó, y todos comenzaron a ir y venir. O a ir sin volver. No dejo de pensar en que mi sueño de ser cortejo está lejos. Porque mis amigas que quedan no tienen mucho ánimo de casarse y porque la situación económica tampoco motiva mucho. Aunque haya muchas bodas anualmente porque también esté demostrado que en las crisis es cuando más la gente se casa.

Y sí, dije “sueño de ser cortejo”. Más allá de casarme, deseo con el que no coqueteo mucho, a decir verdad. Me encantaría ser cortejo. Nadie se divierte más en las bodas que los amigos de los novios. Aun cuando te escojan un vestido horrible con el que no tienes opción. Incluso cuando tu pareja sea el primo baboso de tu amiga.

Por supuesto, nadie más puede preparar las mejores despedidas de soltero y soltera que, nuevamente: el cortejo de tu boda. Parece loco en pleno confinamiento esté pensando en bodas y despedidas, pero es que apenas retomemos, o bueno, terminemos de adentrarnos en el New Normal que trajo el covid19 al mundo, nuestros hábitos modificados van a comenzar a relucir. Y, en este tema, las fincas para despedidas al aire libre seguro siguen siendo el gran boom para estas fiestas.

Pool parties o fiestas en la piscina, comidas especiales o cenas, gynkanas y juegos de humor amarillo, paintball, fútbol en burbuja, juegos de escape, packs de fin de semana, capeas, entre muchas otras actividades pueden formar parte de una despedida de soltero o soltera si tu opción es una Finca. Lo mejor del caso es que al ser fuera de la ciudad, de verdad se convierten en un “lo que pasa en la despedida, se queda en la despedida”. Puedes volver a la ciudad y nadie tendrá que hablar del fin de semana.

O también pueden terminar de fiesta en la ciudad y volver al pueblo para pasar la noche. La verdad las opciones serán increíbles cuando salgamos de todo esto finalmente y podamos convivir con la nueva normalidad sin pensarla como una medida post-pandemia.