Cómo elegir tus vestidos de fiesta teniendo en cuenta la temperatura de tu piel y colorimetría

Maybe I’m too busy being yours to fall for somebody new
Do I wanna know? – Arctic Monkeys

Hace mucho tiempo leí que existe un estudio en el que se confirma que la primera impresión que tuvimos de alguien no cambia sino hasta después de los seis u ocho meses de conocerlo. Desde que doy clases de asesoría de imagen, hace par de años ya, es una de las referencias a la que acudo para explicar por qué es tan importante vestirnos con intención y así lograr comunicar asertivamente lo que queremos transmitir con nuestro ser.

La asesoría de imagen va más allá de la indumentaria o “la moda” –concepto que tampoco es sólo exclusivo del mundo textil-. Un asesor de imagen se puede dedicar a trabajar con productos o instituciones y ligarse al mundo de la publicidad. Todo comunica –así como “nada” también lo hace- y desde que esa premisa es cierta, todo lo que hacemos dice algo de nosotros. Desde nuestra ropa, hasta las palabras que utilizamos. Por eso, también es importante conocer nuestro estilo. Y no sólo el que tenemos para vestir, sino el personal, el que determina el porqué de nuestro comportamiento y pensamiento.

En pocas palabras, lo que hacen los asesores de imagen es ayudar a equilibrar las características físicas con la personalidad o identidad para comunicar con intención lo que queremos transmitir en determinados momentos. Aplica para un sujeto individual o hasta para instituciones que requieren de un código estricto de vestimenta para poder proyectar la imagen institucional que se quiere. O hasta para un producto, pero eso está más ligado al branding.

Está claro que nuestra imagen es el primer contacto que tenemos con otra persona. Es ese primer efecto en alguien que no va a cambiar sino en seis u ocho meses (según cierto estudio que alguna vez leí). Así que para tener éxito en esa primera impresión que queremos dar, tenemos que tener en cuenta ciertos elementos que nos pueden ayudar a potenciar la imagen al momento de recrear o pensar nuestros outfits, en este caso específicamente cuando elijamos vestidos de fiesta en alguna marca como Raffaello Fiesta. Uno de ellos es nuestro tipo de piel.

Tipos de piel

De nuestra piel, lo que debemos determinar es su temperatura, ya que, según esto, existen ciertos colores que nos favorecen y otros de los cuales podemos prescindir. O, como prefiero decirlo yo: equilibrarlos y usarlos en lugares que no nos afecten tanto. ¿En qué nos ayuda usar los colores correctos según nuestro tipo de piel? ¡En todo! Al usar un color adecuado, nuestro rostro se va a iluminar, se van a amenizar imperfecciones y automáticamente tendremos más vitalidad.

¿No te pasa que hay ropa con la que te sientes mejor con tan solo ponértela? Probablemente sea por su color, está atento la próxima vez que uses algo con lo que te sientas increíble y estudia sus características. Por supuesto, el uso del color, aunque tiene sus reglas, también debe estar íntimamente ligado con tu personalidad, estilo y sobre todo el contexto al que vayas.

¿Cómo elegir vestidos en Raffaello fiesta según el tipo de piel?

Lo primero que debemos saber es si nuestra piel es cálida (su subtono es amarillo o naranja, las venas suelen ser verdes) o si es fría (su subtono es rosa, las venas tienden a ser azules o moradas). Existen pieles neutro que pueden identificarse con ambos subtonos o, más comúnmente, que tenga venas verdes combinadas con azul o morado. Allí debes hacer un trabajo más profundo probando con qué colores te sientes más gusto o cuáles son los que realmente hacen un cambio notorio cuando los usas.

Para pieles cálidas los colores del círculo cromático del amarillo al rojo. Incluyendo naranjas y corales, incluso colores que mezclen amarillo y verde antes de su paso a la paleta fría. El dorado es un color clave para las pieles cálidas. En sus tonos más claros, los más vivos, en sus tonos más oscuros, los tonos más suaves. 

Para pieles frías lo recomendable son los colores del círculo cromático del verde al fucsia. Si son muy claras, colores intensos como la gama de azules y verdes sobre todo si son oscuros, los rosas fuertes, grises, y por supuesto: negro y rojo. Para pieles más oscuras, preferible los tonos más claros de la misma paleta. Los pasteles lila y rosa palo pueden ser ideales.

También existen colores que le van bien tanto a las pieles cálidas como a las frías como el negro, blanco y el rojo. Este último a pesar de entrar en los colores cálidos, en su versión más intensa (rojo sangre o pasión) le va bien a ambas en todos sus tonos.

Ahora, además de nuestra piel, es importante saber que también influye mucho cuál es nuestro tipo de cuerpo y de igual forma, que tengamos en cuenta nuestro estilo personal e identidad. ¡Pero de eso podemos hablar después!