Mi lista completa de consejos -como consumidora responsable- para disfrutar del Black Friday sin culpas ni engaños.

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Cada año -y cada vez más temprano- cuando se acerca el Black Friday, pasa lo mismo: miles de ofertas aparecen por todas partes, los anuncios nos bombardean, los carritos se llenan… y, sin darnos cuenta, terminamos comprando cosas que no necesitábamos, gastando más de lo que planeamos o recibiendo, en las semanas siguientes, pedidos que ni recordábamos.

La verdad yo nunca he sido demasiado impulsiva en estas fechas, porque desde que soy “adulta independiente” tengo una mejor relación con el consumo. Sin embargo, es la época en la que más dudo de mí al momento de ser “fuerte”. ¿Qué hago para sostenerme? Fácil. 

Descubrí una forma mucho más inteligente -y menos impulsiva- de navegar esa ola de descuentos sin perderme en ella. Todo empezó cuando decidí crear mi propia wishlist. No sé cuántos años tengo haciéndola, pero me ha salvado al menos los últimos 5-6 de mi vida.

Lo que me salva en Black Friday: una wishlist

Cada año -y cada vez más temprano- cuando se acerca el Black Friday, pasa lo mismo: miles de ofertas aparecen por todas partes, los anuncios nos bombardean, los carritos se llenan… y, sin darnos cuenta, terminamos comprando cosas que no necesitábamos, gastando más de lo que planeamos o recibiendo, en las semanas siguientes, pedidos que ni recordábamos.

La verdad yo nunca he sido demasiado impulsiva en estas fechas, porque desde que soy “adulta independiente” tengo una mejor relación con el consumo. Sin embargo, es la época en la que más dudo de mí al momento de ser “fuerte”. ¿Qué hago para sostenerme? Fácil. 

Descubrí una forma mucho más inteligente -y menos impulsiva- de navegar esa ola de descuentos sin perderme en ella. Todo empezó cuando decidí crear mi propia wishlist. No sé cuántos años tengo haciéndola, pero me ha salvado al menos los últimos 5-6 de mi vida.

1. Empieza por una lista sincera

La clave es la sinceridad. Antes de que empiecen las ofertas, tómate un momento para pensar:

  • ¿Qué cosas necesito reemplazar?
  • ¿Qué productos he querido por meses pero no he comprado?
  • ¿Qué me ayudaría en mi trabajo, estudios o día a día?
  • ¿Qué deseo desde hace tiempo y sigue estando en mi mente?

Escríbelos. Cuando ves la lista, te das cuenta de qué es esencial y qué no.

Además, tener una wishlist preparada hace que el Black Friday deje de ser una montaña rusa de impulsos y se convierta en una estrategia. Es decir, ¿por qué comprar algo que no necesito si puedo comprar cosas que sí necesito a un mejor precio?

2. Revisa los precios antes del Black Friday

Un truco que me salvó varias veces es este: revisa el precio normal de los productos que quieres. Casi que cuando lo pongas en tu lista, al lado puedes poner su precio estimado o el promedio entre tiendas.

No todas las ofertas del Black Friday son reales. A veces inflan el precio unos días antes para que parezca que el descuento es enorme, cuando no lo es. Si conoces el precio original, no te dejas engañar.

3. Asigna un presupuesto

El Black Friday no debería ser un descontrol, sino una oportunidad. Define cuánto vas a gastar. Y mejor aún: asigna rangos por categoría.

Ejemplo:

  • Ropa: X monto
  • Belleza: X monto
  • Tecnología: X monto
  • Regalos de Navidad: X monto

Esto te ayuda a mantenerte firme y evitar esa sensación de “pequé” al final del día.

Evita comprar lo que NO está en tu wishlist

Aquí viene la disciplina. Si no está en tu lista, probablemente no lo necesitas. Yo tengo una regla: si no lo quería antes del Black Friday, tampoco lo quiero durante el Black Friday.

Esa frase me ha salvado de los básicos que ya tengo, gadgets innecesarios y compras emocionales.

Aprovecha para comprar cosas que duren

Una buena estrategia es priorizar:

  • Básicos de armario
  • Tecnología que realmente necesitas
  • Regalos que comprarías igual
  • Maquillaje o skincare que usas todo el año
  • Zapatos o piezas atemporales

El Black Friday es perfecto para estas compras porque son cosas que igual adquirirías… solo que a mejor precio.

Deja espacio para el "placer culposo"

Porque sí, somos humanos. Y está bien darte un gusto. Pero incluso ese gusto tiene que tener intención. En mi wishlist siempre dejo un apartado de “cosas que quiero sólo porque sí”. Si puedo, lo compro. Si no, lo dejo pasar sin culpa.

Revisa todo antes de pagar

Antes de darle al botón de “comprar”, haz una pausa. Revisa el carrito. Respira. Piensa. 

¿Lo quiero?

¿Lo necesito?

¿Me hará feliz en enero o cuando sea que  llegue?

Si la respuesta es sí, dale sin miedo.

El Black Friday no es una carrera, es una estrategia

Hoy en día, gracias a mi wishlist y a esta forma de comprar, siento que el Black Friday es una oportunidad real, no un caos. Y sé que si tú también te tomas un tiempo para planificar, escribir, revisar y decidir con intención… lo vas a disfrutar mucho más y te vas a sentir en control.

Porque el consumo consciente no se trata de no comprar, sino de comprar bien. Y el Black Friday puede ser tu aliado si lo enfrentas con claridad, orden y una lista honesta que te recuerde qué es lo que realmente importa.