O cómo, simplemente, leer más de lo que has estado leyendo. Algunos consejos para que la lectura sea parte cotidiana y espontánea de tu vida.

“En algún lugar de un libro hay una frase esperándonos para darle un sentido a la existencia”. (Miguel de Cervantes).
La Michelle adolescente se devoró Crepúsculo en un día. Lo compré un sábado en el Pasillo de los libros de la Universidad Central de Venezuela y ya para el domingo en la noche me lo había terminado. Quizás no es el mejor ejemplo (aunque para ese momento estaba también enamorada de Edward Cullen como el mundo adolscente entero) pero es uno que transmite lo devora libros que fui en mi adolescencia.
Comencé con los pocos que podía conseguir en las librerías de La Guaira -desde Pablo Coelho hasta Quién se ha llevado mi queso y La culpa es de la vaca- hasta adentrarme de lleno en la literatura universal y latinoamericana cuando tuve el contacto con la Universidad por un curso de inglés y luego más adelante -varios años más- por mi carrera.
Convertí mi vida en literatura (aunque aún me faltan clásicos por leer): me enamoré de Darcy, por supuesto; cada vez que veía una cucaracha decía “un Gregor Samsa”; e incluso tuve compasión de Raskólnikov. Anne Rice me ayudó a cerrar heridas y años después Marcela Serrano, Haruki Murakami, Mario Benedetti y Juan Villoro me ayudarían a entender muertes y sobrellevar duelos.
La lectura ha sido parte de mi vida desde siempre y estos últimos años de mi vida, a excepción del 2020 donde pasamos mucho tiempo en casa, mi hábito de lectura ha estado oscilando entre muchos altos y algunos bajos. Me costó volver a un ritmo que me hiciera sentir feliz y cómoda hasta el 2023, donde me leí más de 20 libros (mi meta eran al menos 12, uno al mes) y en el 2024 me propuse doblar esa cantidad solo por el simple hecho de que sabía que podía. Lo logré. El 31 de diciembre del 2024 leí la última página del libro número 40.
Entre todo esto, quiero resaltar que nunca es la cantidad de libros, es el ritmo y el hábito lo que me hace feliz. Es el contenido de ellos (y por supuesto, luego replicarlo). Sin embargo, haberme leído solo 14 durante el 2025 no es lo que quiero repetir. Las prioridades y el enfoque estuvieron en otro lugar durante esos meses y ahora he vuelto a ajustar mi rutina: la lectura es uno de mis no negociables, así que voy a actuar de acuerdo a eso.
Los siguientes consejos son totalmente personales, son las cosas que he aplicado yo (y que sigo haciendo porque como ves no todos los años voy en aumento) para poder volver a leerme por lo menos uno o dos libros al mes (depende de su extensión).
En el #MichelleUzReadings pueden ver las últimas lecturas que he hecho y aquí los posts que he hecho sobre lecciones que me han dejado.
Cómo retomar el hábito de la lectura
Redescubre tu gusto
A veces dejamos de leer porque hemos cambiado de gustos y los libros que tenemos en casa no nos motivan a hacerlo. Piensa -e incluso puedes hacer journaling al respecto- sobre cuáles son los temas que te interesan en este punto de tu vida y quieres aprender más sobre ellos. Una pregunta clave puede ser ¿en qué habilidad, tema o interés quiero mejorar hoy día?
Quizás es un proceso con el que tienes que hacer las paces contigo mismo y tus intereses actuales, porque, por ejemplo, yo me di algunos latigazos cuando descubrí que la verdad hay textos clásicos que se me hacen muy pesados de leer con constancia o que cuando se ponen muy lentos los quiero dejar.
Entender que “ya no te gusta algo” o que “te gusta algo distinto” está bien. Piensa en ese tema sobre el cual quieres aprender hoy, el que más te interese, y busca un libro sobre él.
Comienza por libros cortos
Comenzar un libro de 500 páginas después de meses -e incluso años- de no tener el hábito puede verse abrumador. Un monstruo lleno de letras que está esperando que lo derribemos. El libro tiene que ser demasiado atractivo y tú estar demasiado dispuesto para que, en estos casos, salga bien a la primera. Así que no es lo que más recomiendo.
La presión que sentimos ante eso es innecesaria. Podemos comenzar con libros más cortos que podamos terminar más rápido y nos den esa sensación de que sí podemos -en lugar de vernos ante el monstruo-. Comienza un libro con alrededor de 100 páginas y proponte leer al menos 3-5 páginas por día, en un mes ya te lo habrás terminado.
Períodos cortos de tiempo (luego vas incrementando)
Agéndalo. Si quieres retomar el hábito, ponlo en tu to do list. Así como lo recomiendo para comenzar a hacer journaling, también recomiendo escribir “leer” como una tarea diaria o con la frecuencia que la quieras empezar a hacer. Eso sí, comienza con períodos cortos de tiempo para que poco a poco puedas adaptarte e incrementarlo.
Escribe ahora mismo en la herramienta que uses para organizarte: leer. Puedes comenzar con 3-5 minutos. No lo taches hasta que realmente lo hagas.
Sustituye otro hábito que hagas para «matar el tiempo» por la lectura.
¿Cuántas veces haces pick up a tu celular así no tengas notificaciones solo para ver que hay de nuevo? Adivina qué, donde sí hay siempre algo nuevo es en la siguiente página del libro que te estés leyendo. Hacemos muchas cosas para «matar el tiempo» entre actividades o cuando «estamos desocupados». Ese es un espacio de tiempo ideal para incluir la lectura.
Quizás es mientras esperas que el café esté listo o mientras la lavadora termina su último ciclo. Siempre hay minutos de tiempo “muerto” (de espera) en los que podemos leer. Sí, en lugar de meterte en Instagram, Tik tok, X o alguna otra red social.
Toma consciencia de tus tiempos muertos o de qué haces que pudieras sustituir o acompañar con un buen libro.
Ten un libro siempre contigo
Incluso, si es en digital puedes tenerlo en el teléfono y aprovechar justamente esos minutos de espera o tiempo “muerto”. Si lo tienes en físico y te encuentras en un lugar sin señal, es un excelente compañero. O simplemente tenerlo. En algún momento lo vas a abrir. Así sea para ojear sus páginas.
Descárgate un libro o agarra un libro de tu biblioteca ahora mismo.
Únete a un book club!
Tener personas con las cuales compartir tus hallazgos e intereses con la lectura es muy motivador y te anima a terminarte los libros para poder o seguir la conversación, o poder dar tu opinión final sobre un texto. Además puedes conocer gente nueva con quiénes poder conversar sobre temas que te nutran o interesen.
Este es mi asunto pendiente. El año pasado lo intenté, pero llevar la motivación de otros con la lectura y a la vez encontrar puntos donde podamos reunirnos o conversar fue un poco complicado, vamos a ver si retomamos esto un poco más adeltante.
Lleva un tracker de libros
Esta es una de las últimas que incluí a mi vida y me ayuda no solo a motivarme a terminar libros para registrarlos, sino también a integrar mucho mejor lo que voy reflexionando respecto a las lecturas, y así poder nutrirme mucho más.
Yo comencé con simplemente un perfil en Goodreads y ya retomé hacerlo en físico. Este año me compré una libreta y aunque ahora tengo que también incluir en mi agenda la actualización del tracker, me ha encantado tener el registro de forma tangible.
También porque me di cuenta que una de las desventajas de leer demasiado es, quizás, (o es lo que me pasa a veces a mí) no tomarse el tiempo suficiente para darle espacio a integrar la información de cada libro.
Escribiendo en el tracker, a mano, algunas frases, he estado integrando y reflexionando mucho más sobre los temas leídos.
¡Create ahora mismo tu perfil de Goodreads!
¿Qué otra cosa le recomendarías a alguien que quiere retomar el hábito de la lectura?






